Instrucciones para hacer un poema dadaísta


Tristan Tzara se burló de mí. Soy ingenuo y leí sus indicaciones: “Coja un periódico. Coja unas tijeras. Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema. Recorte el artículo. Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa. Agítela suavemente. Ahora saque cada recorte uno tras otro. Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa. El poema se parecerá a usted. Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo”.

Caigo en cuenta que me estaba tomando el pelo, pero seguí leyendo: “Un ejemplo. Los cabellos blancos de las piedras, cabellos negros de las aguas, cabellos verdes de los niños, cabellos azules de los ojos/ Las aguas cierran sus ojos pues del cielo can sus cabellos/ las piedras tienen en su bolsillo derecho mantequilla y en su bolsillo izquierdo pan y cada uno los toma con gran consideración por sandwiches. Los sandwiches de piedra llevan una raya a la izquierda y los sandwiches del niño llevan la raya en medio”.

Intente hacer mi propio poema con previsibles consecuencias. No sabia nada sobre el movimiento Dada. Fue cuando busqué el manifiesto dadaísta; en el cual Tristan sugirió que no existen “instrucciones”; es más, que no existen reglas en el arte, la literatura o la poesía; que DADA no significa nada; que se debe buscar la espontaneidad, lo inmediato, lo aleatorio, la contradicción; defender el caos frente al orden y la imperfección frente a la perfección.

Sin duda, jamás había presenciado aquellas palabras surgidas hace casi un siglo en el cabaret Voltaire de Zurich, Suiza: “Todo hombre debe gritar. Hay una gran tarea destructiva, negativa por hacer. Barrer, asear. La plenitud del individuo se afirma a continuación de un estado de locura, de locura agresiva y completa de un mundo confiado a las manos de los bandidos que se desgarran y destruyen los siglos… La moral ha determinado la caridad y la piedad, dos bolas de sebo que han crecido, como elefantes, planetas, y que, aun hoy, son consideradas validas”.

Más allá, de estar de acuerdo o no con el movimiento Dada, reconozco su gran impacto en el arte moderno, de las bases que otorgó al surrealismo y los personajes que militaron en él: Jean Harp, Marcell Duchamp, Picabia, Jean Crotti, Man Ray, Hugo Ball, Hans Richter, Richard Huelsenbeck, Giullaume Apollinaire, Marinetti, Modigliani, Kansdinsky, Hausmann, Max Ernst, Lois Aragón y Ungaretti, por citar algunos. Me hicieron pensar en la importancia de olvidar el viejo uso del lenguaje, en desdibujar las fronteras entre el arte y la existencia.

 

 

 

Ahora seré más precavido al seguir instrucciones; formulas mágicas que prometen paliar nuestra incapacidad de crear y destruir lo existente. Recordaré la lección que recibí de Tzara. No olvidaré el final de su manifiesto: “Libertad: DADA, DADA, DADA, aullido de colores encrespados, encuentro de todos los contrarios y de todas las contradicciones, de todo motivo grotesco, de toda incoherencia: LA VIDA”. Así será.

1 comentario

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Una respuesta a “Instrucciones para hacer un poema dadaísta

  1. Geraldine

    a
    Aullido de mi vida, esa es mi fórmula, sentir cada palabra, vivir cada respiro. Saludos fraternos !

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