Archivo diario: 1 febrero, 2010

Tapihue

En el Chile de hoy, salvo algunos personeros racistas y recalcitrantes se subscriben con la versión irracional pero -aun oficial- que habria sido España y no las republicas de Chile y Argentina las que habrian invadido y ocupado la nación Mapuche; la verdad historica del despojo y el genocido esta saliendo a la luz publica y los hechos hablan por si solo. Desprovistos de argumentos razonables, algunos connotados historiadores chilenos que forman parte del poder establecido, en la que podemos destacar al galardoneado historiador Sr. Sergio Villalobos, le hechan la culpa al mapuche o ‘araucano’*como ellos nos llaman, de ser “los protagonistas de su propia dominación” (2), nos informa que los mapuches ya no existen, su desaparición se lo atribuye al mestizaje racial, el rose cultural y la “absorción” de elementos de la “cultura mas avanzada”, esta curiosa teoria supone que todo aquel que introduce o copia aspectos de otras culturas pierde su identidad y su derecho humano basico a autoidentificarse, y lo que es peor se transforma en un enemigo potencial de su pueblo, porque lo hace desvanecerse del planeta. Si tomasemos en serio las teorias del historiador chileno, concluiremos inevitablemente que el chileno y latino-americano, tampoco existe ya que con el mestizaje y la “absorcion cultural” no se escapa nadie, especialmente aquellos que copian todo de la cultura etnocentrista euro-norteamericana. A la riqueza y diversidad cultural, que segun las Naciones Unidas es patrimonio de toda la humanidad que hay que preservar y promover, el historiador chileno le responde, viva la unformidad cultural…, ! muera la diferencia!.

FUente: http://www.mapuche-nation.org/espanol/html/reino/noticias/art-08.htm

UN poco de Historia…(no oficiaL)


En el Koyang de Tapihue en 1825 los mapuches suponían zanjada la disputa territorial con la República de Chile, firmado por el Presidente de dicha república y refrendado por ambas cámaras. En sus puntos 20, 21 y 22 dice:

  • 20 . No obstante que la línea divisoria es el río Biobío el Gobierno mantendrá en orden y fortificadas las plazas existentes, o arruinadas al otro lado de este río, como también a sus pobladores en los terrenos adyacentes del modo que antes lo estaban.
  • 21 . Habiendo instado el Diputado Mariluan sobre la poblacion de Los Ángeles, Nacimiento, San Carlos, y Santa Bárbara ya para la seguridad, ya para su tráfico continuo, el Gobierno queda con la obligación de la más pronta redificación de todas ellas.
  • 22 . La línea divisoria no se pasará para esta, ni para aquella parte sin el respectivo pasavante de quien mande el punto por donde se pase, y el que lo haga sin este requisito será castigado como infractor de la ley.

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Historiadores rechazan militarización del Gulumapu



Con dolor e indignación, los historiadores e historiadoras que suscribimos esta declaración,  constatamos que la interpelación que le hiciéramos a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en enero de 2008, en torno a acoger las demandas históricas del pueblo mapuche no sólo no ha sido escuchada, sino que, por el contrario, el cerco represivo y mediático se ha intensificado. Prueba de ello es el asesinato el miércoles 12 de agosto del joven comunero mapuche Jaime Mendoza Collío.

Queremos, en consecuencia, ratificar ante el pueblo chileno y la comunidad internacional lo señalado hace un año y medio atrás.


1.       Rechazamos la militarización del Gulumapu (territorio histórico del pueblo mapuche), la instauración de un régimen permanente de vigilancia y terror policial, el encarcelamiento y procesamiento de comuneros mapuches y el cobarde asesinato de Jaime Mendoza Collío.

2.       Consideramos que situaciones de esta naturaleza tienen una larga génesis histórica, que arrancó con el proceso de conquista y ocupación militar de la Araucanía por las huestes españolas en el siglo XVI, cuando empezó el proceso de usurpación de las tierras indígenas. Si bien la resistencia mapuche logró contener durante los siglos coloniales y en las primeras décadas republicanas el avance invasor, durante la segunda mitad del siglo XIX, a medida que el Estado nacional chileno se consolidaba, nuevamente la clase dominante fijó sus ojos en esos territorios, desplegando la mal llamada “Pacificación de la Araucanía”, que culminó con el despojo violento de las tierras del pueblo mapuche y su confinamiento en reducciones que han perpetuado su pobreza, marginación y discriminación hasta nuestros días.

3.       Desde entonces la lucha de los mapuches por recuperar sus tierras ancestrales no ha cesado aunque se ha manifestado de manera diversa y ha conocido avances y retrocesos según los momentos históricos. Comenzando con la constitución de las primeras organizaciones mapuches (mutualistas y culturales) a comienzos del siglo XX hasta las actuales recuperaciones de tierras, pasando por la participación en partidos políticos, el levantamiento de Ranquil de 1934 (en alianza con campesinos pobres chilenos) y las “corridas de cerco” de los años de la Reforma Agraria, se puede observar una notable continuidad histórica en las demandas de tierra, justicia y libertad de este pueblo.

4.       En los últimos años las reivindicaciones históricas mapuches han sido enfrentadas por el Estado de Chile de manera esencialmente judicial y policial, criminalizando sus luchas y negándose al reconocimiento de su autonomía como pueblo. Esto se ha traducido en una creciente militarización de la Araucanía, la aplicación de la Ley Antiterrorista, heredada de la dictadura militar, y el cerco mediático oficial respecto de la realidad que se vive en ese territorio.

5.       Los principales agentes del Estado, al igual que las autoridades regionales y locales de la Araucanía, los partidos políticos representados en el Parlamento, las organizaciones empresariales y la mayoría de los medios de comunicación social han patrocinado o avalado esta ofensiva represiva contra las comunidades mapuches, guardando un silencio cómplice o deformando groseramente lo que está ocurriendo.

6.       Esta situación requiere un drástico cambio de política del Estado de Chile, que debe asumir un reconocimiento pleno de la diversidad de pueblos originarios existente en nuestro país, lo que implica, entre otros puntos, la autonomía política de las comunidades indígenas, la devolución de sus tierras arbitrariamente usurpadas en base al “derecho de Conquista” y el pleno respeto de los Derechos Humanos de sus integrantes.

7.       Frente a la justicia de las demandas históricas del pueblo mapuche y teniendo presente el actual escenario represivo que el Estado chileno ha configurado en la Araucanía, manifestamos nuestra más profunda solidaridad con el pueblo mapuche y advertimos a las autoridades de gobierno que la violencia desatada por la policía en la región sólo legitima el derecho a la autodefensa de aquellos históricamente agredidos.


Santiago de Chile, 19 de agosto de 2009.

Sergio Grez Toso, Universidad de Chile.
Igor Goicovic Donoso, Universidad de Santiago de Chile.
Julio Pinto Vallejos, Universidad de Santiago de Chile.
Jorge Pinto Rodríguez, Universidad de La Frontera (Temuco).
Patrick Puigmail, Universidad de Los Lagos (Osorno).
Milton Godoy Orellana, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Verónica Valdivia Ortiz de Zárate, Universidad Diego Portales.
Augusto Samaniego Mesías, Universidad de Santiago de Chile.
Margarita Iglesias Saldaña, Universidad de Chile.
Alberto Díaz Araya, Universidad de Tarapacá (Arica).
Pablo Aravena Núñez, Universidad de Valparaíso.
Alejandra Brito, Universidad de Concepción.
Manuel Loyola, Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez.
Pedro Rosas Aravena, Universidad ARCIS.
Luis Corvalán Márquez, Universidad de Valparaíso.
Nelson Castro, Universidad de Valparaíso.
Sergio Caniuqueo Huircapán, Comunidad de Historiadores Mapuche.
Luis Vitale Cometa, Universidad de Chile.
Claudia Videla, Universidad de Chile.
Karen Alfaro Monsalve, Taller de Ciencias Sociales Luis Vitale Cometa (Concepción).
Pablo Artaza Barrios, Universidad de Chile.
Alexis Meza Sánchez, Universidad ARCIS.
Patricio Quiroga Zamora, Universidad de Valparaíso.
Claudio Robles, Universidad Austral de Chile (Valdivia).
Beatriz Areyuna Ibarra, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Mario Valdés Vera, Universidad ARCIS (Concepción).
Leonardo León Solís, Universidad de Chile.
Claudio Pérez Silva, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
César Leyton Robinson, Universidad de Chile.
Manuel Fernández Gaete, Universidad Bolivariana (Los Ángeles).
Ivette Lozoya López, Universidad de Santiago de Chile.
Marcos Fernández Labbé, Universidad Alberto Hurtado.
César Cerda Albarracín, Universidad Tecnológica Metropolitana.
Alberto Harambour Ross, Universidad Diego Portales.
Pedro Canales Tapia, Universidad Pedro de Valdivia (La Serena).
Daniel Palma, Universidad ARCIS.
Eduardo Palma, Universidad de Chile.
Claudio Barrientos, Universidad Diego Portales.
José Luis Martínez Cereceda, Universidad de Chile.
Francis Goicovich, Universidad de Chile.
Jorge Iturriaga, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Juri Carvajal Bañados, Universidad de Chile.
Juan Carlos Gómez Leyton, Universidad ARCIS.
Marcelo Mella Polanco, Universidad de Santiago de Chile.
Eduardo Cruzat C., Universidad ARCIS (Cañete).
Cristina Moyano Barahona, Universidad de Santiago de Chile.
Sebastián Leiva, Universidad ARCIS.
Lucía Valencia Castañeda, Universidad de Santiago de Chile.
Rodrigo Sánchez, Universidad de Chile.
Fabio Moraga Valle, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Robinson Silva Hidalgo, Taller de Ciencias Sociales Luis Vitale Cometa (Concepción).
Juan Guillermo Muñoz, Universidad de Santiago de Chile.
Carolina Andaur Marín, Universidad de Talca.
Carlos Sandoval Ambiado, Universidad Bolivariana.
Carmen Gloria Bravo, Universidad de Santiago de Chile.
Carlos Molina Bustos, Universidad de Chile.
Jury García Ancamil, Alliance Française (Viña Del Mar).
Jaime Massardo, Universidad de Valparaíso.
Claudia Drago, Universidad Bolivariana y Pontificia Universidad Católica de Chile.
Enrique Fernández Darraz, Universidad Alberto Hurtado.
Fernando Venegas Spinoza, Universidad de Concepción.
Elizabeth Donoso Salinas, Ministerio de Educación.
Consuelo Figueroa, Universidad Diego Portales.
Carolina González, Universidad de Chile.
Claudia Zapata, Universidad de Chile.

Olga Ruiz Cabello, Universidad de Chile.

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Primeras crónicas de “Pallasos en Rebeldía”

 Primeras crónicas de "Pallasos en Rebeldía" desde  		Palestina 

  FUENTE: PALLASOS EN  		REBELDÍA. 01-05-09 
 
 Primera crónica de Pallasos en Rebeldía desde Palestina
 
Por  		Iván Prado
 
 
 


 De cuando los apellidos son sinónimo de terrorista Después de 12 horas  		de viaje, parada incluida en Estambul, chistes, muchas risas, ciertos  		nervios y bastantes preguntas llegamos a Tel Aviv, cansados y llenos de  		sueño. Aun así no perdíamos la alegría, ya que estábamos cerca de  		Palestina y pronto empezaría nuestra aventura, pero nos dimos de bruces  		contra el muro, no el físico que atraviesa Cisjordania ignominiosamente,  		sinó el muro de la represión sistematizada, la incompresión y el  		terrorismo de estado.

 En el aeropuerto de Ben Gurion, detienen a Laila por su ascendencia  		palestina. Su apellido hace sospechar a la judía de color que se  		encuentra metida en esa garita tuneada con la que ya te humillan nada  		más llegar la Isarel. La llevan aparte cuando se enteran de que su padre  		nació en Yenin y a nosotros nos dejan marchar, pero Edu y yo decidimos  		que uno de los dos se quede en la antesala del infierno para no dejar  		sola a Laila, así que me armo de valentía ignorante y, con mi inglés de  		Porriño, me voy para arriba de un armario con patas y traje de  		torturador y pregunto por mi amiga.

 Total, que me quitan el pasaporte y me meten en una salita por la que  		van pasando, como en el bar intergaláctico de "La guerra de las  		galaxias" todo tipo de especímenes, desde mexicanos de camino a  		Jerusalén en santa peregrinación hasta árabes con pintas de dedicarse al  		tráfico de armas y otras especies. Nadie me explica nada pero yo también  		estoy retenido, no entiendo el dioma del país y no tengo papeles. Ahora  		comprendo un poco a más los africanos que llegan a nuestras costas.

 Laila va entrando y saliendo de varios interrogatorios y de vez en  		cuando la dejan venirse conmigo, así hasta que en la quinta visita al  		kafkiano aparato sionista, la obligan a abrir su correo y descubren a lo  		que realmente venimos, momento en el que nos amenazan con echarnos del  		país y me obligan a entrar en la sala de interrogatorios.

 Yo canso, harto y de mala hostia, decido que si me van a echar por lo  		menos que sea con clase. Mensajes y llamadas al consulado y a Edu, que  		está fuera esperándonos con las maletas. A los primeros para pedirles  		ayuda (cosa que no sirvió para nada) y al segundo para que huya y se  		esconda (cosa que tampoco funcionó porque él decidió que, si nos echan,  		solidariamente, regresa con nosotros).

 Total, que entro y decido sentarme en una silla que queda vacía, eso sí,  		está al fondo y en la esquina del cuartucho, cosa que enfada mucho la  		señora y en un inglés vomitado me grita y me dice que me arrime, a lo  		que yo le contesto con mi estudiada frase "sorri ai an no espikin inglis".  		La señora -de mala hostia- responde que no me preocupe, que ella sabe  		español, pero yo entiendo lo contrario y respondo que "eso yes is a  		problem", y la señora responde que el problem lo tengo yo y muy big,  		vamos que Faemino y Cansado estarían felices de copiar estos diálogos.

 Luego me manda buscar el billete de vuelta en papel, cosa muy anticuada  		porque ya hace tiempo que todo esto funciona por Internet. Se lo digo y  		amenaza con echarme del país. Además se pone a chillar que no tenemos  		billete, y yo le digo que sí, que está en Internet, y ella diceque no  		tenemos billete y que nos echa. Después de un rato de ping - pong  		finalmente me manda a mirar mi correo, así que muevo la pantalla para mí  		y la paisana la mueve para ella, yo para mí ella para ella, y la quinta  		vez de este vals de los idotas se enfada tanto que nos echa de la  		habitación. Hombre, era lo que faltaba, que iba yo a abrir allí delante  		de esa represora mi correo.

 Cinco horas después de nuestra llegada, estábamos libres. Isarel es un  		estado ilegal y además maleducado que no entiende que las personas somos  		seres vivos y no piezas de una cadena de montaje. Si llegan a saber que  		yo me apellido Fernández y que, posiblemente, algún antepasado mío le  		prendió fuego a alguna casa de judíos en el Medievo español, a lo mejor  		aun seguíamos allí encerrrados.

 En la puerta hay un enorme cartel que pone "Welcome a Isarel", y yo  		pienso que deberían añadir: "Las autoridades isarelís infroman que ser  		persona en este país perjudica seriamente su estadía en él".
 
 

 Segunda crónica de Pallasos en Rebeldía desde Palestina
 Por Iván Prado

 



 Yenin fue la ciudad más atacada por los israelíes durante la segunda  		intifada. Fue lugar de dolor y masacre. Los perros de hierro de los  		judíos no daban abasto echando abajo casas y declaraciones de los  		derechos humanos.Yenin, durante esos años, se convirtió en la traducción  		al árabe del infierno: niños llorando desnudos por las calles mentras el  		tiroteo les hacía la raya al medio.

 Metáfora de sufrimiento y esquizofrenia colectiva.

 Durante nuestro viaje en el 2003 intentamos ir a actuar allí pero no lo  		conseguimos. De hecho, la anterior caravana anterior a la nuestra de  		Payasos Sin Fronteras acabó apedreada polos propios chavales. 6 años más  		tarde llega mi primer trabajo en estas tierras de dignidad y genocidio.

 La gente del circo palestino nos lleva a trabajar en dos centros, uno  		para mujeres maltratadas, violadas y torturadas. Esta guerra es así. No  		hay medias partes ni descanso para las máquinas del terror. El otro  		grupo es de gente joven que lleva un tiempo practicando con ellos artes  		circenses como manera de escapar a la barbarie.

 El día anterior, durante casi una hora me adoctrinan sobre las grandes  		dificultades para trabajar con estos grupos. Ellas son muy tímidas, no  		se van a tirar al suelo, no van a saltar no van a correr, ni siquiera se  		agachan a recoger los malabares cuando caen al suelo. Sin embargo,  		siempre según la gente del circo, los jóvenes son muy violentos, están  		muy tensos y pertenecen a familias muy machacadas.

 Las mujeres me reciben en la distancia. Van tapadas de la cabeza a los  		pies aunque por debajo de los trajes llevan zapatos de tacón, el mejor  		calzado para una sesión de risoterapia. No las puedo tocar ni mirar  		mucho. Las directoras del centro me retiran a mano de forma cortés para  		saludarme con una mano en el pecho... Bien, el caso es que ya estoy aquí  		y que formo parte de una internacional de la risa revolucionaria que  		cree profundamente que, sin esperanza, los pueblos no podemos conseguir  		la liberación, así que me lanzo al trabajo sin red de protección ni  		paracaídas. Que sea lo que Alá quiera.

 Iniciamos el taller con maestras mirando sentadas mentras hacen calceta  		y las mujeres participantes a diez metros de distancia de mí. Acabamos  		con ellas abrazadas, bailando, saltando llorando y riendo como nunca lo  		habían hecho en su vida. Al final, incluso las mujeres mismas me venían  		a saludar y hablar conmigo.

 Yo no trabajo la risoterapia sino la humanoterapia, abrirse de arriba a  		abajo, demostrar el poder del ridículo, desvelar las energías que nos  		unen y, finalmente, visualizar el potencial que anida en nuestros  		sueños.

 3 horas que, según los organizadores e incluso los reponsables políticos  		de los programas culturales de Yenin, cambiaron las vidas de estas  		mujeres. Las palabras que más sairon en este taller fueron libertad y  		revolución. Así me agradecian la ínica virtud que poseo como dinamizador  		de grupos, la verdad radical con la que me lanzo en estas experiencias  		humanas.

 Por la tarde y con el subidón de la experiencia nuclear que acabamos de  		vivir, Por el camino, la gente do circo palestino, que no se lo puede  		creer, non deja de comentar la experiencia. Están tan agradecidos que  		sus ojos, cuando hablan conmigo alumbran como faros.

 Empezamos el segundo taller con diez chavales. Yo los abordo en las  		escaleras, me meto con ellos, les hago chistes... Al final acabamos  		bailando sus danzas tradicionales, sacándonos fotos, abrazándonos comos  		si fuésemos vecinos de toda la vida. Gente con un dolor terrible pero  		capaz de acogerme como su hermano.

 Mientras nos cambiamos en la parte de atrás de un ultramarinos,  		comienzan las historias. Uno me habla de su familia maltratada por la  		ocupación y otro de cómo hace un par de años, mientras jugaba un partido  		de fútbol, vio como un helicóptero isarelí mataba delante de sus ojos a  		un chaval que como él apenas pasaba de los 12 años. Su delito era jugar  		al fútbol y no llamarse Ronaldinno ni Raúl, sino simplemente Mohamed.

 Esta guerra contra la vida tiene coordenadas muy claras. Los israelíes  		se mantienen en Palestina a costa de matar, torturar y humillar a la  		población civil que tiene como horizonte el Mediterráneo y sus olivos.  		Mientras tanto, nuestros gobernantes hacen reuniones en las que negocian  		a cuanto sale el cadáver de niño palestino en el mercado de valores.

 Cuando nos marchamos para Ramala, una de las mujeres que nos acompaña me  		dice con una mirada vidriosa que nunca en su vida había visto reírse de  		esa manera a esta gente. Será que la rebeldía hace que el amor entre los  		ser humanos sea tan radical y trasnformador que incluso la ocupación  		asesina se difumina durante unas horas. Que podríamos hacer si en vez de  		ejércitos bélicos armásemos guerrillas de la risa activa y comprometida?

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LA rika sopa

Fuente: www.haztevegetariano.com

Ingredientes
Coliflor
Ajos
Perejil
Fideos de sémola de trigo
Aceite de oliva
Limón
Sal
Pimienta molida (opcional)  



Instrucciones
Cuece unas ramas de la coliflor en agua con sal, sin llegar a cubrirla del todo.

Mientras, sofríe en una sartén con aceite de oliva los ajos y el perejil picados.

Una vez blanda la coliflor, añadir el sofrito. El agua de la coliflor debe estar hirviendo en este momento.

Deja a fuego medio un par de minutos y añade un puñadito de fideos, hasta que estén tiernos.

Corrige de sal y añade un poco de pimienta molida.

Sirve muy caliente, y con un chorro de limón recién cortado.

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