Muerte y Desaparición Forzada en la Araucanía: Una Aproximación Étnica

Muerte y Desaparición Forzada en la Araucanía: Una Aproximación Étnica

Efectos psicosociales e interpretación sociocultural de la represión política vivida por los familiares de detenidos-desaparecidos y ejecutados mapunches y no-mapunches.
IX Región. Chile. (1973-90)
CAPITULO 1
Consideraciones sobre el proceso represivo chileno
El contexto sociopolítico obligado de este estudio lo constituye el proceso represivo implementado durante el último gobierno militar en Chile entre 1973 y 1991.
1. Coyuntura global.
La represión política desde el Estado en América Latina ha provenido fundamentalmente de los regímenes militares, que han constituido un fenómeno multidimensional en los últimos treinta años. Decimos que es un fenómeno multidimensional dado que tiene componentes políticos, económicos y culturales, involucrando al conjunto de las personas, sectores y grupos que constituyen las sociedades. Se constatan, desde los años 50, varios regímenes militares prolongados: en Paraguay más de 40 años, en Brasil por casi 20 años, en Argentina se sucedieron varios gobiernos militares desde los 70 hasta mediados de los 80, Uruguay vive bajo gobierno militar entre los 70 y los 80, y Chile durante 17 años.
Para ciertos sectores sociales los regímenes militares expresan un tipo de reacción institucionalizada que los sectores socioeconómicos recurrentes en el poder, con ayuda y participación de las Fuerzas Armadas, implementan para reprimir y/o detener los movimientos sociales y políticos emergentes desde los sectores populares cuando éstos, con orientaciones cuestionadoras de los poderes establecidos, exigen crecientes reformas sociales y cambios profundos en lo económico y político. Desde otras ópticas los regímenes militares se conciben como una respuesta social necesaria para controlar el caos social que suponen programas de honda transformación de las estructuras sociales demandadas por sectores reivindicativos.
El proceso represivo vivido en Chile no escapa a esta doble lectura. En este primer capítulo no se pretende hacer un análisis sociopolítico del gobierno militar sino caracterizar el contexto al que responden tanto las conductas represoras como las defensivas o victimadas. Aunque el equipo investigador adscribe a la denominada “cultura de los Derechos Humanos” y observa, por tanto, de modo crítico los comportamientos de atropello a los Derechos Humanos, se intenta en este estudio mantener la actitud científica especificando, por un lado, la perspectiva teórica y metodológica y el sistema de valores que la sustenta y, por otro, respetando las distintas posiciones de los sujetos con los que se trabaja y/o se lleva a cabo el proceso de conocer.
2. El contexto represivo particular.
En Chile se produjo en los meses siguientes al golpe de Estado la instauración de un clima de miedo que, bajo la consigna de ‘Quien nada hace, nada teme’, perseguía la inmovilización del cuerpo social, evitando la respuesta ante las constantes violaciones de los derechos humanos.
Guerra Psicológica (I). Plan Z.
(1)Existían unos tres mil partidarios del gobierno de la Unidad Popular entrenados por centenares de asesores cubanos en diferentes puntos del país, cuya primera acción era realizar una operación fulminante de exterminio de cientos de empresarios, oficiales del ejército y líderes políticos de la derecha con sus familias e hijos, como paso previo a la instauración de la República Revolucionaria Chilena.
(2) Connotados médicos de izquierdas fueron detenidos, acusados de colaborar al Plan Z sustrayendo medicamentos y material quirúrgico para hospitales de campaña. También habrían penetrado en el país armas y combustible.
(3) Se sugería que el propio presidente Allende podía dirigir la operación.
Durante los primeros meses de la dictadura miles de personas fueron detenidas y centenares desaparecieron, constando como única acusación estar vinculadas a ese inexistente Plan Z. El entonces director del Mercurio reconoció en 1993 que nunca tuvo evidencias de que tal plan existiera.

La Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación calificó un total de 2298 víctimas (muertos y desaparecidos y/o ejecutadas sumariamente) y la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación 899, lo que da un total de 3197. Esta cifra se desglosa en 2.095 muertos y 1103 desaparecidos(3) (4). Teniendo en cuenta las limitaciones con las que se reconoce que trabajó y el carácter rural de buena parte de los desaparecidos, puede estimarse el número real en al menos un tercio más, lo que alcanzaría una cifra de alrededor de 5000 personas. En la primera etapa de la dictadura la represión política es masiva e indiscriminada: 60-70.000 detenidos durante períodos de más de 24 horas sin posibilidades de recurso de amparo, miles de refugiados en embajadas, numerosas masacres en diferentes puntos del país. La aparición de cadáveres no identificados – brutalmente torturados -, las ejecuciones sumarias, los Consejos de Guerra sin defensa posible, etc., crean la imagen social de una autoridad omnipotente y omnipresente frente a la cual no hay ninguna posibilidad de ocultarse o escapar. En un país de alrededor de once millones de habitantes, uno de cada dos mil chilenos fue víctima de desaparición o ejecución, y uno de cada cien víctima directa de detención, tortura o exilio. Detrás de cada víctima directa hay un grupo familiar y una red de amigos, vecinos y conocidos que resultan también afectados. A ello se añadió un clima de terror colectivo, con la militarización de gran parte de las empresas, despidos laborales y exoneraciones, allanamientos de casas, presiones y una manipulación informativa constante a través del control directo de los medios de comunicación por personal del Ejército. Es así como se difunde rápida y nítidamente el mensaje paralizante del miedo.

El Gobierno de la Junta Militar asumió todos los poderes del Estado bajo un Estado de Guerra no declarado oficialmente, pero omnipresente en la vida real. Para algunos autores, no asumir desde el principio ese estado de guerra planteado desde el poder ha sido la principal razón de la debacle política y psicosocial que supuso la Dictadura, las violaciones a los Derechos Humanos y el desmantelamiento, en pocos meses, de todos los partidos de izquierda.

Chile en general y la región de la Araucanía en particular, vivieron en los años siguientes al golpe de Estado una época de terror colectivo cuyas secuelas, más de 20 años después, aún se sienten. Existen diversas revisiones desde el campo de la sociología, la salud mental y los derechos humanos. Destacan muy especialmente los trabajos y recopilaciones publicados por la Comisión Chilena de Derechos Humanos, el CODEPU y el ILAS, a los que puede acudirse para una contextualización más amplia de la represión en el contexto global del Estado.

Guerra Psicológica (II): Operativos militares desmesurados
Asociado al ‘Plan Z’, se magnificaron los choques entre carabineros (*) y grupos o personas en que hubiera algún disparo, desencadenándose -a raíz de ello- espectaculares operativos por tierra y aire, con centenares de soldados que sembraban el terror. Ejemplo significativo es el de las muertes relacionadas con el complejo forestal y maderero Panguipulli, empresa colectivizada emblemática del anterior gobierno por su tamaño y eficiencia económica. El mismo día del golpe militar, en la comunidad de Neltume, un pequeño grupo de obreros del complejo maderero intenta convencer a los carabineros del retén local de que les entreguen sus armas reglamentarias y se unan a ellos para defender el gobierno constitucional, siendo repelidos con disparos. Al día siguiente toda la zona es ocupada militarmente, recogiendo la prensa que se persiguen “grupos terroristas” fuertemente armados que siembran el terror en la zona. En el operativo se detiene, se tortura brutalmente, se condena en Consejo de Guerra y se fusila, el 3 y 4 de Octubre, a 12 jóvenes pertenecientes al MIR. Una semana más tarde, otro operativo penetra con idéntica excusa en la zona sur del complejo maderero, deteniendo, torturando y asesinando a 17 campesinos – encontrándose sus cadáveres en 1990 en las Fosas de Chihuío -. El 10 de Octubre, otro operativo detiene a 15 personas en el sector de Liquiñe, que son ejecutadas de forma colectiva en el puente Toltén, lanzándose sus cadáveres al río.
El Comité para la Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU) tardó cerca de 2 años, tras la reinstauración de la democracia parlamentaria, en recopilar la información sobre estas masacres, por el terror y el miedo que aún existe entre los habitantes de la zona de Neltume, que se negaban a hablar sobre lo ocurrido. Las noticias sobre los estudiantes y campesinos muertos alimentan la idea falsa previa de que en la zona habría grupos terroristas armados.
3. El proceso de amedrentamiento colectivo
Existe en Chile una 'historia no oficial' de masacres que se inicia con la propia campaña de Conquista y Pacificación de la Araucanía (1860-1883) y prosigue en la represión sangrienta en oficinas salitreras, en organizaciones obreras y sindicales, en sectores campesinos apenas organizados, etc. La matanza de la Escuela Santa María de Iquique, en 1907, es la que más hondo impacto ha causado por generaciones, tanto dentro como fuera del país. A ello deben añadirse las prácticas tradicionalmente violentas de la policía civil y uniformada. Como ha señalado Elisabeth Lira(7), estos antecedentes constituyen elementos simbólicos colectivos que van creando un clima social en el que se internaliza la creencia de que ninguna transformación es posible sin pagar un costo desmesurado por ella. Tras cada intento de cambio social existe una masacre y un gran retroceso del movimiento social. En consecuencia, el proceso de guerra psicológica contra el gobierno que tiene lugar en los años de la Unidad Popular, y las políticas diseñadas destinadas al amedrentamiento colectivo tras el golpe militar, no hacen sino despertar sentimientos que se han venido repitiendo históricamente y que están presentes en la conciencia colectiva de la población. Con el correr de los años las organizaciones resurgen y los conflictos reaparecen - puesto que los problemas que los originaron no fueron resueltos -, pero el miedo va quedando en la población.
Guerra Psicológica (III): Supuestos enfrentamientos y depuraciones internas. Estrategia diseñada desde la DINA bajo el nombre de Operación Colombo, según los documentos encontrados, años después, en poder del agente Enrique Arancibia.
1. En abril de 1975 aparecen en diferentes puntos de la ciudad de Buenos Aires cadáveres mutilados, carbonizados o irreconocibles, con cédulas de identidad correspondientes a militantes del Partido Comunista Chileno o el MIR, junto con inscripciones en las que se afirmaba que habían sido ejecutados ‘por traidores’. Estos hallazgos son recogidos por la prensa chilena en grandes titulares. Los familiares que viajan a Argentina denuncian que se trata de falsos cadáveres. Posteriormente se comprueba que se trata de mendigos argentinos, suministrados por los servicios de seguridad de aquel país.
2. La prensa chilena difunde, a lo largo de Junio de 1975, noticias sobre grupos de cerca de 2.000 guerrilleros que se estarían adiestrando en la zona de Tucumán, Argentina. En las noticias se afirma que se han detenido a algunos guerrilleros y que corresponden a ‘elementos’ dados por desaparecidos, que eran buscados por sus familiares y reclamados por organismos internacionales de Derechos Humanos.
3. El 15 de Julio aparece en Argentina una revista llamada LEA, hasta entonces inédita y que jamás volvería a aparecer. En portada titula ‘La “Vendetta” Chilena’ y, citando un desconocido cable procedente de Ciudad de México, afirma que 60 extremistas chilenos han sido eliminados en los últimos meses por el propio partido en un programa de depuración política desarrollado en toda América y Europa. Adjunta una lista, en orden alfabético, con 60 nombres de ejecutados. Otro semanario fantasma, “O día”, aparece en Brasil con un artículo de fondo que señala que extremistas del MIR están muriendo en sangrientas luchas internas en Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, México y Francia, y añade una nueva lista, en orden alfabético, de ejecutados.
De acuerdo a lo consignado por el informe Rettig (Raúl Rettig es el nombre del destacado jurista chileno que presidió la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación), podrían distinguirse al menos tres etapas en el proceso represivo vivido por Chile entre el golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973 y la reinstauración de una democracia de corte parlamentario en Marzo de 1990:
1. Septiembre - Diciembre 1973. En este período se consolida el Régimen Militar, siendo el principal objetivo de las Fuerzas Armadas conseguir un control absoluto del país en el menor tiempo posible, minimizando el riesgo de encontrar una resistencia armada organizada. Los Intendentes de cada provincia se convierten en Responsables de Zona de Emergencia y Jueces Militares con el poder de ratificar sentencias de muerte dictadas por Cortes Marciales. La Comisión de Inteligencia Nacional se creó en Noviembre de 1973, intensificándose a partir de su creación las violaciones a los Derechos Humanos. El denominado Plan Z es la principal operación de Guerra Psicológica implementada desde la CIN (ver cuadro: Guerra Psicológica I ). Los operativos militares a gran escala fueron el segundo modelo utilizado (ver cuadro: Guerra Psicológica II ).
2. Enero 1974 - Agosto 1977. Cada uno de los cuerpos de las Fuerzas Armadas tenía su propia oficina de contrainsurgencia. La principal, la CIN, se convierte en la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en un Decreto de Junio de 1974. Dentro de su estructura se crea la Oficina de Guerra Psicológica, en la que trabajan psiquiatras y psicólogos en el diseño de las operaciones de propaganda destinadas a mantener el clima de amedrentamiento. Aunque algunas de éstas son desenmascaradas, es siempre en medios de comunicación minoritarios que no compensan el efecto que se ha provocado en la colectividad. El más representativo es quizás el llamado Caso de los 119 u Operación Colombo, que difundió la prensa durante buena parte de 1975(9) (ver cuadro: Guerra Psicológica III ).
En este período la represión se va haciendo más encubierta y selectiva, dirigida contra personas consideradas políticamente peligrosas. La información en los medios de comunicación es cuidadosamente dosificada y dirigida desde la DINA (ver cuadro Guerra Psicológica IV ). Se inicia un actuar silencioso cuyo principal ejemplo es la política de detenidos-desaparecidos.
3. Septiembre 1977 - Marzo 1990. Aparece una tímida respuesta popular al régimen y signos de rearticulación de pequeños grupos armados de resistencia (Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Frente Patriótico Manuel Rodríguez - brazo armado del PC chileno -, Movimiento Lautaro, etc.). Se crea la Central Nacional de Información (CNI) a partir de la DINA, cuyo trabajo en los primeros años se orienta más a política de inteligencia que a represión. Los métodos de desaparición selectiva no dejan de producirse, aunque en menor proporción. Desde un punto de vista social, empieza una respuesta popular a pequeña escala con el surgimiento de algunas Agrupaciones de familiares (1977) y ya más abiertamente, a mediados de los ochenta, con las caceroladas y las jornadas de 'no hacer': no salir de casa, no hacer compras, no hacer trámites, no enviar los niños a la escuela... Se generan fenómenos de contra-respuesta masiva al terror. Entre 1983 y 1985 las protestas y demostraciones de repulsa al régimen se hacen públicas y notorias, lo que también sirvió de excusa para reactivar las acciones represivas por parte de las Fuerzas Armadas..
Dentro de este esquema global, el proceso represivo fue distinto en cada región del país. La historia completa aún está por escribirse. El informe de la Comisión Rettig es apenas una visión global. Tal vez el mejor estudio regional disponible hasta el momento es el que realizó el CODEPU en la provincia de Valdivia(10). En él se describen algunos de los operativos realizados en la región (ver cuadro: Guerra Psicológica II). En todos ellos hay, según los autores, una serie de elementos comunes que nos interesa destacar:
r) En todos los operativos hay connivencia entre Carabineros y Militares. No sólo intercambian información y prisioneros, sino que algunas de las operaciones son realizadas conjuntamente.
s) En todos los casos hay un participación directa de civiles que identifican a la personas a detener, interrogar o ejecutar. Se vinculan con antiguos dueños de fundo o propietarios de establecimientos comerciales locales, quienes no sólo prestan camionetas para movilizarse o llevar a los detenidos, sino que directamente señalan a los carabineros las personas a detener.
Guerra Psicológica (IV): Difusión en prensa de noticias falsas
A través de los medios de comunicación, la Oficina de Operaciones Psicológicas de la DINA realizó un trabajo de guerra psicosocial sistemático. Estos son algunos ejemplos que ayudan a comprender este modo de influencia social:
1. El 5 de Junio de 1975 se encuentra el cadáver del capitán Osvaldo Heyder. La prensa difundió que se trataba de una acción terrorista. Le siguió una sucesión de noticias sobre grupos de extremistas capturados, involucrados en el asesinato, que culminaron en el titular de “La Tercera” el 13 de Junio de 1975: ‘Ejército guerrillero forman contra Chile’, en el que se habla que a partir de la investigación del caso se ha descubierto que hay más de 2.000 extremistas recibiendo adiestramiento militar en la zona Argentina de Tucumán. Hay antecedentes de prensa que señalan que la muerte se debió en realidad a razones sentimentales.8
2. En la noche del 5 de Noviembre de 1988, tras una fuerte explosión cercana a una torre de energía eléctrica en el cerro Ñielol de Temuco, se encuentran los cadáveres mutilados de Araceli Romo y Pablo Vergara, militantes del MIR. La prensa difunde que murieron al colocar una bomba. Los grupos de Derechos Humanos evidenciaron numerosas incoherencias en la versión oficial: Las piernas de Araceli no mostraban lesiones de bomba pero desde la cintura para arriba no quedaba nada del cuerpo, lo cual es imposible suponiendo que el artefacto explotara mientras ella estaba agachada manipulándolo; Araceli vestía zapatos de tacón, impropios para una misión así; las cédulas de identidad estaban intactas pese a que los cuerpos estaban destrozados; los estopines eléctricos y detonadores encontrados no servían para ese tipo de acción; y se usó TNT del que sólo disponía el ejército.
3. La prensa difundió periódicamente falsas noticias, que corrían entre los familiares, sobre la ubicación hipotética de los desaparecidos. Se habló sucesivamente de zonas de Argentina, de puntos de la cordillera y, desde 1983 en adelante, periódicamente se sugería que existía una isla al sur de Chiloé donde -según algunos- habría un centro de detención clandestino y -según otros- se habrían escondido centenares de desaparecidos. En los últimos años se difundían noticias sobre vagabundos que habían perdido la memoria y no sabían regresar a sus casas. Estas noticias quebraban la acción de las agrupaciones de familiares, haciéndoles pasar constantemente de la esperanza a la desesperación.
c) No se observa que hubiera un beneficio directo para estos civiles implicados. Ninguno de los ejecutados era directamente poseedor de tierras o bienes, sino trabajadores del complejo maderero. Durante bastantes años se mantuvo la estatización del complejo y luego se procedió a privatizar por venta. Las motivaciones de estos civiles, por tanto, serían la afinidad ideológica con el régimen, el convencimiento de que era necesaria una 'depuración social' y de que era correcto colaborar en ello.
4. Justificación de la política de detenidos-desaparecidos.
Se habla de un detenido-desaparecido cuando ante una detención arbitraria, la familia acude a preguntar y se le responde o bien que nunca fue detenido o bien que ya fue puesto en libertad y no se halla en el recinto. A partir de ese instante la persona deja de existir, no consta en ninguna parte: está detenido-desaparecido y la familia no puede hacer ya nada ante ese muro oficial.
La política de detenidos-desaparecidos forma parte de una estrategia de inteligencia militar con seis fines:
  • a. Eliminar personas que por razones políticas o coyunturales resultan incómodas.
  • b. No dejar evidencias públicas del terror. No hay testimonios que la historia pueda utilizar, ni que puedan ser usados internacionalmente en contra del régimen. Se intenta preservar la imagen externa.
  • c. Evitar que los muertos se conviertan en símbolos sociales y políticos.
  • d. Evitar los funerales, que podrían constituirse en actos de toma de conciencia social, de repulsa o de resistencia.
  • e. Provocar confusión entre los familiares impidiendo que puedan reclamar a las personas detenidas. Al no estar oficialmente detenidas quedan en esta situación por tiempo indefinido, facilitando que se hagan interrogatorios prolongados y tortura.
  • f. Crear una impresión de indefensión y, consecuentemente, un clima de miedo que frene la respuesta de la comunidad y de otros posibles activistas políticos.
Estos son algunos de los aspectos que intentamos comprender en este libro a través del estudio de las perspectivas locales.

Notas

•Pacos = Carabineros= Policía

3. Informe de la Comisión Oficial Verdad y Reconciliación. Tomos I, II y III. Ministerio del Interior. Santiago. 1991.

4. Ahumada, E.; Atria, R. y cols.: “Chile: la memoria prohibida.” Colección Testimonio. Pehuén Editores. Santiago. 1989.

7. Lira E. “Psicología del miedo y conducta colectiva en Chile”. (En Martín Baró (ed). Psicología social de la guerra. UCA Editores. San Salvador. 1991. pp 175-196)

9. CODEPU-DIT-T.: “La gran mentira. El caso de las ‘Listas de los 119’. Aproximaciones a la Guerra Psicológica de la Dictadura Chilena (1973-1990).” Serie Verdad y Justicia. Vol 4. CODEPU. Santiago. 1994.

10. CODEPU.: “Chile, recuerdos de la Guerra: Valdivia, Neltume, Chihuío, Liquiñe”. Serie Verdad y Justicia. Vol 2. CODEPU-Emisión. Santiago. 1994

Citar como: Durán Pérez, Teresa et al. Muerte y Desaparición Forzada en la Araucanía: Una Aproximación Étnica KO’AGA ROÑE’ETA se.x (2000) – http://www.derechos.org/koaga/x/mapuches/

FUente: http://www.derechos.org/koaga/x/mapuches/1.html

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