SOBRE LA DETENCIÓN DE PASCUAL PICHÚN COLLONAO EN CHILE

 

1.- ¿Quién es Pascual Pichún?

2.- Pronunciamiento de La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata

3.- El caso de los hermanos Pichún Collonao

4.- Periodistas argentinos solidarizan con comunicador mapuche encarcelado en Traiguén

5.- SOBRE LA DETENCIÓN DE PASCUAL PICHÚN COLLONAO EN CHILE

 

 

 

 

 

 

 

Pascual Pichun es un joven Mapuche de 27 años, militante en la lucha por los derechos de los pueblos originarios.

 

Desde que se exilió en la Argentina, escapando injustamente de una causa inventada por las multinacionales que operan en Chile y por los terratenientes usurpadores de la Araucanía, comenzó sus estudios universitarios en comunicación en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

 

Comprometido con la causa trabajo a tiempo completo por los derechos humanos de los pueblos originarios de la región capital y con los privados de la libertad, llegando a dar clases de comunicación en penales de las cercanías de la ciudad de La Plata. Así mismo nunca descuidó su familia y la carga política y emocional de la misma, en todo momento comunicó el juicio a su padre bajo las leyes de la dictadura Chilena.

 

Como alumno regular de cuarto año de la carrera, que cursaba con mucho sacrificio, participó como colaborador de la secretaria de derechos humanos de la FPyCS e integró numerosos proyectos de Extensión Universitaria y de Voluntariado, llegando a producir tres documentales sobre la recuperación de la memoria de los pueblos originarios con las naciones Wichi, Toba, Pilaga y Guarani.

 

Por su ejemplar desempeño en su carrera universitaria llego a obtener becas dentro de los diferentes proyectos en que participó, se desempeño además como ayudante alumno en las cátedras de Derechos Humanos y Análisis de la Información.

 

El pasado viernes 26 de febrero fue detenido en las calles de Temuco por los carabineros mientras caminaba junto a su hermano y se dirigía a ver a su familia, la cual no veía desde hace 6 años.

 

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Pronunciamiento de La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata

 

 

Fuentes:

 

http://pascuallibre.blogspot.com/

http://www.pionerodiario.com.ar/noticia.php?id=10498&edicion=2010-03-12%2019:42:50

 

 

La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata manifiesta su preocupación por la situación del estudiante Pascual Pichún Collonao, quien fue detenido el viernes 26 de febrero en Chile, según las informaciones conseguidas hasta el momento. Pascual Pichún Collonao es alumno de la Facultad de Periodismo de la UNLP y se encuentra en el país desde 2005, tras haber obtenido por parte de las autoridades argentinas la residencia precaria. En tal sentido, la Facultad de Periodismo quiere expresar su apoyo y plena solidaridad con el compañero Pichún Collonao, al tiempo que apela a la comunidad educativa a brindar su apoyo y solidaridad. En estos momentos la Secretaría de Derechos Humanos de la Facultad se encuentra haciendo activas diligencias para obtener mayor información y precisiones sobre su situación actual. A su vez, institucionalmente, se intensifican las comunicaciones con familiares y amigos con el mismo propósito.

 

 

Pascual Pichún Collonao es también miembro del pueblo Mapuche y de su causa reivindicatoria. Se pudo saber que fue detenido el viernes 26 por personal de inteligencia de Carabineros en Temuco, Chile.

Pichún Collonao, de 27 años, es prófugo de la Justicia chilena desde 2003, cuando fue condenado a cinco años de presidio, conjuntamente con otros miembros de la comunidad Mapuche.

En esas circunstancias, fue considerado, en un juicio claramente irregular, autor del atentado incendiario a un camión en 2002 en las cercanías del pueblo donde habitaba. Paralelamente al padre de Pascual se lo condena, con una ley antiterrorista decretada por el dictador Augusto Pinochet.

En la actualidad, las comunidades mapuches denuncian que esta ley es usada exclusivamente para causas relacionadas con la movilización del pueblo mapuche en Chile. El hecho se había producido durante una manifestación mapuche, en protesta por la ocupación de tierras por parte de empresas trasnacionales con asiento en Chile, caso por el cual además fue conminado a pagar una indemnización superior a los 11.300 dólares, pena que va en sentido contrario a lo recomendado por normativas internacionales en DDHH.

Pascual, alumno de cuarto año, es colaborador ad-honorem en la secretaría de Derechos Humanos de FPyCS, además de integrar proyectos de extensión de la UNLP.

¿Quien es Pascual?

Pascual Pichun es un joven Mapuche de 27 años, militante en la lucha por los derechos de los pueblos originarios.

Desde que se exilió en la Argentina, escapando injustamente de una causa inventada por las multinacionales que operan en Chile y por los terratenientes usurpadores de la Araucanía, comenzó sus estudios universitarios en comunicación en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

Comprometido con la causa trabajo a tiempo completo por los derechos humanos de los pueblos originarios de la región capital y con los privados de la libertad, llegando a dar clases de comunicación en penales de las cercanías de la ciudad de La Plata. Así mismo nunca descuidó su familia y la carga política y emocional de la misma, en todo momento comunicó el juicio a su padre bajo las leyes de la dictadura Chilena.

Como alumno regular de cuarto año de la carrera, que cursaba con mucho sacrificio, participó como colaborador de la secretaria de derechos humanos de la FPyCS e integró numerosos proyectos de Extensión Universitaria y de Voluntariado, llegando a producir tres documentales sobre la recuperación de la memoria de los pueblos originarios con las naciones Wichi, Toba, Pilaga y Guarani.

Por su ejemplar desempeño en su carrera universitaria llego a obtener becas dentro de los diferentes proyectos en que participó, se desempeño además como ayudante alumno en las cátedras de Derechos Humanos y Análisis de la Información.

El pasado viernes 26 de febrero fue detenido en las calles de Temuco por los carabineros mientras caminaba junto a su hermano y se dirigía a ver a su familia, la cual no veía desde hace 6 años.

Fuentes: www.perio.unlp.edu.ar

http://www.pascuallibre.blogspot.com/

 

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El caso de los hermanos Pichún Collonao

Periódico Azkintuwe

http://www.azkintuwe.org/marz_esp121.htm

 

Luchadores sociales y artistas, fueron acusados el año 2002 de incendiar un camión forestal en las inmediaciones de su comunidad. Siempre negaron estar implicados y a pesar de no existir pruebas concretas en su contra, fueron condenados por la justicia. Mientras Rafael cumplió condena en prisión, Pascual solicitó en Argentina refugio político. La siguiente es una crónica publicada por Azkintuwe el 7 de diciembre de 2005, tras presentarse Pascual ante las autoridades del CEPARE en Buenos Aires.

 

 

Pascual y Rafael Pichún Collonao son dos jóvenes miembros de la Comunidad “Antonio Ñirripil”, ubicada en la comuna de Traiguén del País Mapuche. Ambos son hijos del lonko (autoridad tradicional) Pascual Pichún Paillalao, uno de los principales líderes del Pueblo Mapuche en Chile y cuya familia ha sido víctima de una implacable persecución judicial y política por parte del gobierno de Ricardo Lagos. En los últimos años, los miembros de dicha comunidad han mantenido una férrea oposición al avance de empresas forestales sobre sus tierras, lo que ha desembocado en constantes movilizaciones y choques con fuerzas policiales.

 

Desde fines del año 2003, Pascual y Rafael se encontraban declarados “prófugos” por la justicia chilena y con sendas órdenes de búsqueda y captura policial. Ambos habían sido condenados a cinco años de cárcel por el Tribunal Oral en lo Penal de Angol, tras un proceso plagado de irregularidades, como autores del delito de “incendio” y en el que resultó destruido -en la ruta que une las ciudades de Lumako y Traiguén- un camión forestal que prestaba servicios en el Fundo Nancahue, propiedad del ex ministro de estado, Juan Agustín Figueroa. La investigación y acusación correspondieron al entonces Fiscal del Ministerio Público de Traiguén, Sergio Moya Domke.

 

El atentado por el cual fueron condenados ocurrió la tarde del viernes 12 de abril de 2002. Si bien en un principio el chofer afectado declaró no haber podido reconocer a sus atacantes, en declaraciones posteriores culpó de los hechos directamente a los hermanos Pichún, quienes fueron detenidos tras un violento allanamiento policial en su domicilio tan sólo un par de horas después del siniestro. Ambos permanecieron encarcelados por más de 1 año antes de ser llevados a Juicio Oral en la ciudad de Angol. El 31 de enero de 2003, la justicia los condenó a la pena de 5 años de presidio menor en su grado máximo por el delito de “incendio”, siendo absueltos del delito de “homicidio frustrado” esgrimido por la Fiscalía del Ministerio Público.

 

Por su “irreprochable conducta anterior” el tribunal concedió en marzo de 2003 el beneficio de la “libertad vigilada” a ambos hermanos. Sin embargo, estos no pudieron acogerse a dicho beneficio al no poder pagar las costas del juicio, así como las altas indemnizaciones a que fueron también condenados. En concreto, “6.000.000 de pesos, a título de indemnización; 11 unidades tributarias mensuales de multa y 300.000 pesos por costos de la causa”, en total cerca de 10 mil dólares, impuestas como requisito por el tribunal, de acuerdo al artículo 17 de la Ley 18.216 sobre medidas alternativas a las penas privativas de libertad. Por esta razón, con fecha 25 de noviembre de 2003, la jueza Silvia Molina decretó el definitivo encarcelamiento de ambos, situación que los llevó a declararse en rebeldía.

 

Se desata entonces una intensa búsqueda de ambos hermanos por parte de efectivos de Carabineros y de la Policía de Investigaciones de Chile, que incluyó constantes allanamientos nocturnos, seguimientos a dirigentes de su comunidad y arrestos arbitrarios de miembros de su familia. Mientras Rafael fue finalmente detenido y encarcelado en Traiguén el pasado 20 de julio de 2005, Pascual acaba de presentarse en Buenos Aires ante el Comité de Elegibilidad para el Estatuto de los Refugiados (CEPARE) de la República Argentina, organismo que acogió a tramitación su solicitud de Refugio Político. Esta había sido presentada, en documento reservado, el pasado 15 de noviembre por los abogados Héctor Luis Trajtemberg y Carlos Mariano Zamorano, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, y el ciudadano mapuche residente en Argentina, Cecilio Melillán.

 

Testimonio de Flora Collonao, madre de Rafael y Pascual

 

En el marco de la persecución policial contra ambos hermanos, la comunidad Antonio Ñirripil y específicamente la familia Pichún Collonao ha debido enfrentar durante largos tres años un verdadero “cerco policial”, el que los organismos de inteligencia policial han materializado a través del uso de helicópteros, permanente resguardo y vigilancia del sector, controles de identidad en los caminos públicos, operaciones encubiertas, allanamientos nocturnos a las viviendas de la comunidad e incluso arrestos arbitrarios de familiares de ambos jóvenes. De esto da cuenta el siguiente testimonio de la señora Flora Collonao, madre de ambos jóvenes mapuches, recopilado por el Programa de Derechos Indígenas de la Universidad de La Frontera de Temuco, el 15 de marzo de 2004.

 

“Hicieron de nuevo un allanamiento, el jueves 11 de marzo en la mañana. Ya hemos tenido varios allanamientos. Entran carabineros, a veces va Investigaciones. El otro día llegaron otra vez, y despertamos (…) No alcancé a abrir la puerta, y ellos a puras patadas me abrieron la puerta, me desarmaron la puerta (…) Me quebraron el vidrio (…) Me levanté, le hablé “¿Qué es lo que pasaba? “: “Andamos buscando a tus hijos, me dijeron”. “Yo le dije, mis hijos, no se dónde están. Y tanto nos molestan a nosotros, y nosotros no somos terroristas. Y más encima llegan con esa prepotencia Uds. No nos tratan con cuidado a uno, hay cabritos chicos, me tienen traumada a mi niñita, tiene 9 años mi hija más chica que tengo. Los niños duermen a saltos: de repente mi niñita cuando está durmiendo despierta asustada diciendo “salgan, salgan; que vienen a hacer acá”, mi niñita la tienen media enferma, igual que mi nietecito. A el; cuando vinieron la vez pasada investigaciones a allanar; lo apuntaban con las armas, el tiene dos años dos meses (…) mi niñito como que aprendió de todo esto, de repente levanta un palito del suelo y dice “bam bam”; la policía a los niños de chiquititos les está enseñando: y después salen diciendo que los mapuche son terroristas, pero la misma policía les da el ejemplo de como nos tratan, los niñitos chicos así como van conociendo; van sabiendo todas las cosas que pasamos nosotros…”

 

“Con todo esto, mi hija; que trabaja en la escuela de la comunidad ahora está enferma (…) el otro día después del allanamiento se enfermó, le dolía la cabeza, se sentía mal y cayó al hospital, yo creo que por ese mismo problema, por que hemos tenido mucha persecución, mas encima nos trata muy mal la policía, no nos tratan como gente, como si fuéramos cualquier animal. La policía llega diciendo: “levántese mierdas de la cama”. Y adonde se ha visto eso, ellos supuestamente son personas educadas, pero de la manera que nos tratan pareciera que no. El otro día yo les dije que eran hombres educados, y de la manera que nos tratan. Nosotros no somos gente educada, pero cuando llegan los recibimos bien. El mayor de Carabineros de Traiguén, como me conoce; me dice: “señora, nosotros cuando la íbamos a ver allá a su casa por poco no nos servían mate, con amabilidad, nos recibían bien, nosotros tampoco hacíamos nada. Los que vienen a desordenarte la casa y los tratan mal son los policías de Temuco”. Yo le respondí: “ellos acaso andan como ovejitas en el potrero, ¿habría alguien que los mande, que les de órdenes?. Si me dijo andan con su mayor, con su jefe.”

 

“Nos trataron harto mal cuando allanaron, los niños están enfermos, cuando llegó investigaciones me esposaron, me tiraron como animal arriba de la camioneta, estaba sin zapatos, todavía no me puedo mejorar del resfriado que agarré esa vez (…) El jueves cuando fueron a allanar otra vez; el jueves, casi no salía mi voz. Entonces yo les dije que todavía no me podía mejorar por culpa de ellos; igual que mi hija. Como 7 allanamientos hemos tenido, yo no se que quieren con nosotros, no se cómo nos están mirando. Nosotros no somos terroristas, si fuéramos terroristas tendríamos armas, pero nosotros no tenemos ni una escopeta en la casa, entonces ¿Qué es lo que quieren?, tanto que trajinan a nosotros; tanto que persiguen a mi familia”

 

“Ahora mi marido está preso; lo tienen otra vez en la cárcel. El otro día le dije a la policía que me tenían sin marido, sin hijos. Mis hijos andan lejos de la casa por culpa de ustedes; yo no se cuanto le paga Juan Agustín Figueroa por venir a molestar y destruir mi casa y mi familia; con puras calumnias, con puras mentiras encarcelaron a mi marido y a mis hijos. Ahora somos puras mujeres en la casa, le dije, llegaron, con prepotencia; no esperaron que abriéramos la puerta, llegaron y la echaron abajo de una patada. Como van abrir la puerta a puntas de patadas; más encima dos puertas las echaron abajo. Llegan amenazándolos; como si nos fueran a disparar con sus armas. Menos mal que nosotros somos fuertes, porque si hubiésemos sido más débiles que tiempo hubiéramos estado sepultados (…) menos mal que los mapuche son duros, por que aunque nos estén apaleando nunca nos van a matar, por que la fuerza de nosotros la da el espíritu, chau ngenechen, eso les dije cuando nos allanaron”.

 

“Ahora mi marido lo tienen preso por amenaza terrorista, con testigos falsos y sin rostro; no se cuanto tiempo lo van a tener presos; el día del allanamiento les dije que hasta cuando nos van a molestar, y la policía me dijo que van a seguir molestando; nunca los vamos a dejar tranquilos, entonces yo me digo ¿Acaso no vamos a tener nunca justicia?. Ya no hayamos que pensar; que decir; si nosotros denunciamos todo esto pero no nos toman en cuenta, pero entre los ricos se defienden, nosotros los mapuche no tenemos justicia; hoy día la justicia no existe para el mapuche; si yo hubiera tenido una grabadora el otro día hubiera grabado todos los insultos y los malos tratos que nos dan”.

 

La opinión de los abogados

 

El caso judicial de Rafael y Pascual Pichún Collonao ha trascendido las fronteras chilenas y no solo hacia Argentina. El 3 de marzo del año 2005 fue presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, (Washington, EE.UU). La presentación fue realizada por los dirigentes mapuches Adolfo Millabur, Manuel Santander y la abogada Nancy Yañez. A juicio de la familia Pichún, se estaría en presencia de graves atropellos referidos a la imparcialidad de los tribunales chilenos en casos que involucran a comuneros que luchan por sus tierras usurpadas. “Aquí, al igual que en numerosos otros casos, se están vulnerando gravemente derechos consagrados en pactos de derechos humanos ratificados hace varios años por el Estado chileno”, señaló el abogado Rodrigo Lillo, miembro del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, organismo que respaldó la presentación del caso ante la CIDH.

 

A juicio del Programa de Derechos Indígenas de la Universidad de La Frontera, el hecho de exigir la justicia el pago previo de la indemnización a hacer uso del beneficio legal, vulneraría el derecho a la libertad personal de ambos jóvenes mapuches. “Para exigir el cumplimiento de la pena, es necesario, que la sentencia se encuentre firme y ejecutoriada de acuerdo a la ley. Esto se traduce en que los condenados mapuche deben previamente ponerse a disposición de Gendarmería para cumplir su pena, sólo con posterioridad a ello se puede solicitar el cumplimiento de los pagos de la indemnización, costas y multas”, señala el mencionado organismo de derechos humanos en un informe jurídico de fecha 30 de mayo de 2003 (2).

 

“El hecho de que los mapuche no puedan pagar estas sumas de dinero no significa que automáticamente ellos pierden el beneficio. Si así fuere, significaría que ellos perderán su libertad por no tener dinero para pagar, y no por la comisión de un delito; lo que se encuentra demasiado cerca de la hipótesis de prisión por deudas, que el artículo 7.7 de la Convención Americana proscribe por atentatoria de la libertad personal. Esto es así porque a ellos se les ha concedido la libertad vigilada en tanto cumplen todos los requisitos legales para ello: a) la pena no supera los 5 años; b) nunca antes habían sido condenados por crimen o simple delito y; c) el informe social “permite concluir que un tratamiento en libertad aparece como eficaz y necesario….para una efectiva readaptación y resocialización”. Por la vía de exigir el pago previo, lo que se está haciendo es imponer un requisito adicional (no previsto en la ley), que en definitiva les impedirá acceder al beneficio y les obligará a ir a prisión”, agrega el Programa de Derechos Indígenas.

 

“Pascual y Rafael jamás podrán pagar esa indemnización, y ello al menos lo suponía la Jueza de Garantía que ordenó la detención. Se intenta, en suma, hacer inefectiva la concesión de la libertad vigilada, burlando el sentido de la ley. La ley de medidas alternativas no previene que de no pagar no se puede acceder a este beneficio. Lo que señala la ley, es que si esta condición no fuere cumplida durante el período de cumplimiento de la pena, se dará información al juez; el que en casos justificados, de acuerdo a lo previsto en el artículo 5 de la ley, incluso podrá disponer que se puede prescindir de esta exigencia. El Tribunal que conoció de este juicio ya ha determinado la forma en que Pascual y Rafael deberán responder por el delito cuya participación quedó demostrada. Por una vía distinta, se pretende aumentar el gravamen de esta pena, valiéndose de la pobreza en que viven. Se aprecia un interés de ciertos sectores por aplicar “mano dura” en contra de los mapuche, independiente de lo que pueda determinar la justicia”, enfatiza el organismo en el citado informe.

 

A juicio del abogado Rodrigo Lillo, el caso de ambos hermanos “es otro ejemplo que debiera alertar a la comunidad internacional: la determinación de la justicia de ordenar su arresto por no pagar esta indemnización viola claramente, a nuestro juicio, la Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que excluyen la prisión por deuda. Nadie puede, en este país, estar privado de libertad por no pagar una deuda”. Es preciso hacer notar que el Pacto de San José de Costa Rica fue publicado en el diario oficial el 5 de enero de 1991 y desde esa fecha se encuentra vigente en Chile.

 

 

Periodistas argentinos solidarizan con comunicador mapuche encarcelado en Traiguén / A través de una declaración pública, la Asociación de Periodistas del Noroeste Bonaerense solidarizó con Pascual Pichun Collonao, comunicador residente en Argentina y quien fue detenido en Temuko el pasado 26 de febrero por una condena pendiente en Chile. El estudiante avanzado de la carrera de periodismo de la Universidad Nacional de La Plata permanece en la cárcel de Traiguén. De ambos lados de la Cordillera se organizan campañas para su liberación. 

 

 Leer Más: http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=5362

 

Solidaridad con Pascual Pichún Collonao, estudiante y periodista mapuche preso por el estado chileno / Pascual Pichún Collonao es un estudiante de 27 años que fue detenido por agentes policiales el 26 de febrero en la ciudad de Temuco y actualmente está en la cárcel de Traiguén (IX Región) de Chile. Pascual es miembro del Pueblo Nación Mapuche y estuvo 5 años refugiado en el país debido a la persecución política y judicial por parte del estado chileno. Diferentes organizaciones de ambos lados de la Cordillera exigen su liberación. /

Leer Más: http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=5358

 

SOBRE LA DETENCIÓN DE PASCUAL PICHÚN COLLONAO EN CHILE 

 El día 26 fue detenido en Temuco por agentes policiales del estado chileno, Pascual Pichun Collonao, Comunicador social, hijo del Lonko de Temulemu, quien se encontraba refugiado en Argentina desde hace 5 años.

 Pascual junto a su hermano Rafael, quien cumplió condena, constituyen dos casos emblemáticos de persecución judicial y política por parte del Estado chileno. Luchadores sociales, fueron acusados el año 2002 de incendiar un camión forestal en las inmediaciones de su comunidad. Ellos siempre lo negaron y a pesar de no existir pruebas concretas en su contra, finalmente fueron condenados por la justicia a pagar una suma de dinero, contradiciendo la obligación del estado chileno en el Pacto de San José de Costa Rica. Mientras Rafael cumplió condena en prisión, Pascual buscó en tierras argentinas un futuro de libertad. 

Extraìdo de: http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=5372

 Fuente: http://pascuallibre.blogspot.com/

La perspectiva de Pascual Pichún

«Mi militancia empieza cuando mi viejo asume como Lonko. Yo ahora tengo 23 años. A los 15 ya empecé a trabajar políticamente en el secundario y a partir de una reivindicación muy fuerte de la identidad. Se trataba de ayudar a los otros chicos que venían avergonzados de su origen. Era un trabajo de quienes veníamos de las comunidades rurales hacia la ciudad de Temuco. Hablar de nuestra experiencia de la recuperación territorial comunitaria, un trabajo con los chicos del colegio, hablarles de la identidad mapuche y construir conciencia. Además estábamos en una organización que después la condenaron a ser terrorista, la CAM, con un trabajo de recuperación territorial y apoyar a quienes lo hacían».

«Otro trabajo que hicimos fue el de ligar el trabajo de secundarios con el de universitarios, con un proceso de recuperación de espacios en la ciudad para el desarrollo de la identidad en la ciudad, como centros culturales y hogares estudiantiles. Cansados de pedir al gobierno una asistencia, los hermanos recuperaron un espacio para vivir mientras se estudia, como el primer hogar que es Las Encinas».

«Esa fue mi militancia. Cuando terminé el secundario me metieron preso. En Chile y en Temuco está muy fuerte el movimiento mapuche. Es el movimiento social más fuerte. Los que quedan resistiendo son los mapuches, al resto los mató la dictadura. Tengo expectativa que me den el refugio y poder trabajar el tema mapuche acá».

«Creo que tenemos que aprovechar mi caso y el de otros perseguidos políticos para abrir un nuevo tiempo, que podemos afrontar esto con mucha más fuerza, y no sólo entre los mapuche, porque está naciendo una nueva relación entre los movimientos sociales y eso es muy bueno. Me brinden o no el refugio político no es ningún final para mí. Creo que es un proceso que forma parte de la vida de cualquier luchador. Cuando asumimos la condición de luchador social ésto está claro. Son cosas que te hacés la idea de pasar, y cuando la pasás lo afrontás con conciencia y con fuerza lo que venga. Estoy en condición de afrontar cualquier decisión. Yo no voy a cambiar mi condición de luchador social mapuche ni mi sueño para el pueblo mapuche por una decisión judicial. Creo que es un sueño compartido con muchos hermanos que hoy están quizás en peores condiciones que yo. Mi viejo y mi hermano ahora están en la cárcel, y muchos otros hermanos que están clandestinos aún. Y el sueño se va a mantener, por mucho que nos metan en la cárcel, hasta que se haga realidad».

Nota: * Chile es el único país latinoamericano que no ha reconocido su condición multicultural y aún no ha ratificado el Convenio 169 de la OIT, que establece derechos de los pueblos originarios sobre territorio, educación, lengua, entre otros temas de importancia. El gobierno de Michelle Bachelet, faltando a su promesa electoral, retiró hace pocos días su apoyo a la inclusión de los principios del Convenio 169 en la Constitución de Chile.

Fuente: http://www.anred.org/article.php3?id_article=1432

 

 

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