Chile : Salario mínimo y lucha de clases

El articulo intenta colocar el actual debate en torno al salario mínimo en un perspectiva diferente al que ha impuesto la ortodoxia neoliberal, la que huyendo de la teoría del valor, ha llevado el tema del salario por caminos técnicos y absurdos que nada tiene que ver con lo que el salario esconde : una relación de explotación.

Salario mínimo y lucha de clases

La determinación de su grado efectivo (de la ganancia) se dirime exclusivamente por la lucha incesante entre el capital y el trabajo ; el capitalista pugna constantemente por reducir los salarios a su mínimo físico y prolongar la jornada de trabajo hasta su máximo físico, mientras que el obrero presiona constantemente en el sentido contrario.
K. Marx, 1865

El pasado 1º de Junio se aprobó con 78 votos a favor, 34 en contra y dos abstenciones, el nuevo salario mínimo que alcanzó los 172 mil pesos, lo que se traduce en un aumente del 4,2% respecto de los 165 mil pesos anteriores. Porcentaje que baja considerablemente si tomamos en cuenta que el aumento del IPC, es decir, del precio de las cosas en las que ocupamos el salario, se estima, a fin de año, de 3,8%. En otras palabras, el aumento del salario no es más que un mero re-ajuste al IPC y no un aumento real. Por otro lado, este nuevo aumento no estuvo exento de debates. La Concertación, con una marcada demagogia, apostaba a que el aumento fuese mayor, llegando a un 7%, mientras que la CUT y la CAT apostaban a un aumento del 10%. Sin embargo, ninguna de estas propuestas pasa de ser una mezquina limosna, estando muy por debajo de lo justo y necesario para los trabajadores. Pero incluso, a pesar de lo miserable de la propuesta, hay sectores ultra reaccionarios de la misma escuela económica neoliberal que fantasean, incluso, con su supresión y ven con malos ojos el presente ajuste, apelando a que su aumento significativo aumentará el desempleo. Pero antes de introducirnos en tal debate de la ortodoxia neoliberal, tratemos de situar qué es efectivamente el salario, lo que nos dará luces para comprender lo que efectivamente yace en el fondo de este debate.

¿Qué es el salario (1) ? ¿A cuánto debería ascender ?

Por lo general, se entiende al salario como el pago que hace un empleador a un trabajador a cambio de que este le preste un servicio determinado, por un tiempo determinado. Sin embargo, esto nos deja tal cual empezamos, no nos dice qué es realmente el salario. Otros, con una mayor agudeza, podrán sostener que el salario es el “valor del trabajo” del trabajador, pero si bien hay un aproximación, el salario no es eso precisamente.

Dicho de forma muy resumida, es salario la expresión en dinero del valor, o sea, el precio de una mercancía muy particular : la fuerza de trabajo, la que el trabajador cede por un tiempo determinado al capitalista el que la pone a trabajar (2). El valor de la fuerza de trabajo, como toda mercancía, se mide por el tiempo social medio para su producción. En el caso particular de la fuerza de trabajo, se tratará de la (re)producción del obrero, que es el poseedor de dicha fuerza. Es decir, el valor de la fuerza de trabajo se mide por el valor de las mercancías necesarias para la manutención del trabajador en una sociedad dada, en nuestro caso el valor de la vida media en Chile, 2010. Vale agregar, con Marx, que “no se trata solamente de la vida física, sino de la satisfacción de ciertas necesidades, que brotan de las condiciones sociales en que viven y se educan los hombres”, por lo tanto, este valor de a fuerza de trabajo implica desde alimentación y vestuario, hasta salud, educación, recreación y servicios extras, hoy necesarios para la vida media.

Esa es, desde la perspectiva de la teoría del valor (desarrollada y profundizada en todas sus consecuencias por Marx), la base que nos debe servir para medir de forma racional y efectiva el problema del salario mínimo en Chile. Es decir, una verdadera crítica al problema del salario mínimo en nuestro país debe considera la situación efectiva de los costos de una vida promedio, la que está, por lo demás, muy por sobre el miserable salario fijado, e incluso por sobre el salario “ético familiar”, propuesta que sólo alcanza los $250.000.

Según el economista Marcel Claude, el ingreso mínimo por persona debería llegar a los 185 mil pesos mensuales aproximadamente, lo que da un total de al menos 950 mil pesos mensuales para una familia de al menos 5 personas (3).

En otro artículo, escrito por el economista Patricio Malatrassi, se elabora una tabla de una canasta mínima, siguiendo la serie de precios del INE , para una familia de 3,9 personas en donde trabajaría un total de 1,4 y desglosada de la siguiente manera : alimentación, $158.258 (33,9%) ; vivienda, $98.686 (21,2%) ; vestuario, $51.286 (11,0%) ; transporte, $63.972 (13,7) ; varios $94.230 (20,2%) ; lo que da un total de $466.441.(4)

Si excusamos los absurdos propios de los instrumentos de medición de las ciencias sociales, ambos cálculos varían considerablemente. Sin embargo, ambos se sitúan muy por sobre la propuesta aprobada del gobierno, así como de la CUT y la CAT , dejando en claro lo precaria que es la vida en Chile.

Salarios, una correlación de fuerza entre clases.

Como ya dejamos enunciado más arriba, uno de los argumentos para no subir el salario mínimo era el temor al desempleo, es decir, que al verse obligados los patrones a pagar más a sus trabajadores estos optarían por despedir mano de obra, procurando igualar sus actuales costos de producción. Este argumento se base en la ortodoxia neoliberal que ve la fijación del salario mínimo como una traba al libre juego del mercado. Sin embargo, no hay que ser un economista para entender que el aumento del salario lleva consigo un aumento en el consumo, por ende, un aumento en la demanda, lo que implica un incentivo a la producción de bienes y, por consiguiente, un aumento en la productividad que tiene como consecuencia un aumento del empleo. Por lo tanto, en esta discusión infructífera de si se suben un par de lucas más o menos el sueldo mínimo, se esconde otra cosa.

Volviendo un paso atrás, no basta con decir que el salario es sólo el pago al trabajador respecto del costo de la vida media, sino que a esto hay que agregarle otro aspecto, de vital importancia. Al tratarse de una sociedad de clases y viviendo éstas en constante enfrentamiento, la problemática del salario sobrepasa el simple cálculo correcto o incorrecto del valor real de la fuerza de trabajo, sino que deja entrever un conflicto. Nos guste o no, la fijación efectiva del mínimo social del salario, en un mundo determinado por el conflicto social, pasa por la correlación de fuerza entre las clases. La lucha entre clases es el eje gravitatorio de nuestras sociedades donde domina el sistema capitalista de producción. Esta lucha se expresa de diferentes formas, y las dos más inmediatas son la de la jornada de trabajo y la del salario, las dos muy ligadas entre sí. Y es que, cada vez que los trabajadores apostamos a un aumento del salario, implica que el capitalista debe ceder parte de la jornada de trabajo dedicada a su ganancia (5), así también, la reducción de horas de trabajo implica disminuir las horas que el capitalista tiene para explotar al obrero. De esta forma, ambas clases apuestan a mejorar sus condiciones en un tira y afloja, donde los capitalistas tratarán de mantener los salarios al nivel de mínimo físico (que ya es menor al medio) o incluso por debajo de ello para apropiarse una mayor cantidad de horas de trabajo excedente, al mismo tiempo en que los trabajadores apostaremos a mejores remuneraciones, regularización de nuestra jornada o reducción de la misma, ampliando las horas de trabajo necesario, lo que implica una reducción de la tasa de “plusvalor”, lo que incide en la tase de ganancia. Por lo tanto, en una de sus manifestaciones inmediatas, la lucha de clases se presenta como esta línea divisoria que se mueve constantemente entre el trabajo necesario y el excedente, dependiendo de que tanto presione una clase u otra.

En un interesante artículo, Juan Jorge Faundes, utilizando la formula marxiana para deducir la tasa de plusvalía, llegando a conclusiones interesantes que nos dejan claro qué es lo que no se quiere ceder a la hora de aumentar los salarios. Considerando como cifra base el año 1990, en donde la cuota de plusvalía llegaba a un 172%, es decir, de cada 100 pesos desembolsados para salarios, los capitalistas se embolsaron 172, Faundes concluye, respecto del último gobierno, que la tasa de plusvalía es de 124,2%, es decir, por cada 100 pesos desembolsados para salarios, el capitalista se embolsa 124,2. Así también indica que las horas de trabajo necesario son de 3,6 horas, mientras que las de trabajo excedente son de 4,4. Esto, traducido a ganancias o utilidades, da un 93,5% (6). Nada mal, si se está del lado de los empresarios. No es sino por eso que se apuesta a que Chile sostenga sus actuales tasas de explotación, ya que esto lo hace altamente atractivo para cualquier capitalista, ávido de ganancias.

Ahora, si nos detenemos con más calma a analizar el problema de salario mínimo, podemos concluir con un par de ideas que se muestran como centrales. Como primer factor, ya teniendo claro que este mínimo está por debajo del promedio social necesario para mantener a un trabajador, considerando el grado de explotación y consiguiente porcentaje de ganancia, al mismo tiempo en que entendemos en que este promedio fijo pasa por la oposición que son capaces de generar los trabajadores, podemos deducir que la correlación de fuerzas actualmente es mucho más favorable a los capitalistas. Ellos han venido dictando desde los noventas, sin ningún tipo de oposición real, el mínimo social medio, muy por debajo de la necesidad real, asegurándose un amplio marco de utilidades. Esto nos lleva a deducir que el aparato de Estado, en su conjunto, es un instrumento al servicio de las clases dominantes y que ni la Concertación ni la Derecha han tenido nunca algún interés en mejorar las condiciones de los trabajadores. Es más, el llamado factor Estado hoy cumple un rol fundamental al imponer en el imaginario popular un mínimo elaborado a partir de, según ellos, los márgenes de la pobreza y del nivel de vida, mínimo, etc. Es decir, el Estado es un factor más en el sostenimiento de esta política de salarios miserables, muy por debajo del salario social medio.

Por otro lado esta correlación de fuerzas desfavorable para nosotros se expresa en lo mísero, tanto de las propuestas como de la participación efectiva, de las dos centrales obreras más grandes de Chile. La propuesta del 10% de la CUT y de la CAT las deja muy por detrás de las necesidades reales de los trabajadores, al mismo tiempo en que demuestran el bajo grado de convocatoria y disposición a luchar, confirmando nuestra incapacidad de dotarnos de órganos representativos de combate.

Ya con este panorama, nos queda claro que tanto el Estado como la patronal en general no son factores de fiar a la hora de pensar en nuestras mejorías sustanciales, por lo tanto, lo que nos queda a los trabajadores es apostar por una lucha directa por el aumento social medio de los salarios que alcancen, al menos, los 470 mil pesos, independiente del sector económico que se trate. Para ellos se hace categórico el ampliar nuestras organizaciones, crearlas donde no las haya e incentivar la conciencia de clase necesaria, que de cuenta de lo escandalosamente desigual de este país, teniendo siempre claro que los trabajadores sólo pueden contar con sus propias fuerzas, hoy dispersas y atenuadas, pero nunca completamente extinguidas y que, por más mejorías que podamos lograr en esta lucha protagonizada por los sindicatos u trabajadores organizados, el bienestar para la humanidad en su conjunto solo será posible con la supresión definitiva del sistema de salarios, de la forma capitalista de producción, en el socialismo.

Vladimir Benoit Estrategia Libertaria

Julio 2010.

Notas :

(1) Un texto que para estos casos resulta de consulta obligatoria para cualquiera que le interese el tema es el famoso texto de Carlos MarxSalario, precio y ganancia” de 1865, que contiene un valiosísimo resumen de la teoría del valor marxiana. Se le puede hallar íntegro en internet en : http://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm#11

(2) Cabe recordar que la fuerza de trabajo es la única mercancía que, en contraste con todas las demás mercancías que interviene en el proceso productivo, es la única que produce valores nuevos y es la que le genera las ganancias al capitalista.

(3) Diario Uno , Domingo 30 de mayo, 2010.

(4) El Siglo , 25 de junio, 2010

(5) La jornada de trabajo se divide en dos aspectos, un de Trabajo necesario, tiempo durante el cual el trabajador trabaja el tiempo equivalente a su salario ; y la otra de trabajo excedente, donde el trabajador trabaja produciendo ya no para sí mismo, sino para el capitalista, es decir, se trata de la parte de la jornada que genera el “plustrabajo” el cual es apropiado por el patrón, el remanente de la explotación.

(6) Ver “ Revista Punto Final ”, año 44, nº712, edición del 25 de junio al 8 de julio de 2010.

Publicado por Vladimir Benoit en  Estrategia Libertaria el 20 de Julio 2010

Más información en:

http://www.lsqueluchan.org/spip.php?article2919

http://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm#11

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