Archivo diario: 17 septiembre, 2010

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LA TORTURA NO PUEDE SER UNA TRADICION “EL RODEO CHILENO”

 

16 de septiembre de 2010

A través de su historia, nuestro país ha sabido dar avances éticos en cuanto al trato y empatía hacía los demás.

Es así como es el primer país hispanoamericano y tercer país del mundo en abolir la esclavitud.

Es así también como hace ya casi 2 siglos se abolieron las peleas de gallos y las corridas de toros.

 

SIN EMBARGO, A CHILE AÚN LE FALTA MUCHO POR AVANZAR EN ESA MATERIA

 

 

Pareciera ser que el país se quedo estancado en aquella época, y hace más de un siglo y medio que no ha habido avances.

El rodeo es una fiel muestra de esto. Hoy en día se siguen celebrando en los rodeos, el mal llamado “deporte” nacional, que a decir vedad, de deporte no tiene nada.

El rodeo consiste en le maltrato ejercido contra un novillo indefenso y maltratado de un caballo, el cual es forzado a atacar al novillo, recibiendo ambos daños.

UNA PATRIA SIN CRUELDAD

Una vez más, aparece Septiembre en nuestros calendarios, y con esto, las típicas tradiciones de chilenidad, entre las cuales destaca “EL RODEO”.

Creemos que para mostrarnos más empáticos con los animales torturados, lo más lógico es dejar de lado las tradiciones que maltratan animales.

Fomentemos espectáculos libres de crueldad, asistamos a circos sin animales, o espectáculos de destreza humana.

DESARROLLEMOS EL DEPORTE DE UNA MANERA SANA

 

 

 

Publicado en http://trincheradelaimagen.blogspot.com/2010/09/la-tortura-no-puede-ser-una-tradicion.html

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Desde Neuquen, Puelmapu

 

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noche de los Lápices: desaparición y tortura un 16 de septiembre 1976, Arg.

Se conoce como Noche de los lápices a la desaparición y tortura, acaecida el 16 de septiembre de 1976 durante la dictadura conocida como Proceso de Reorganización Nacional en Argentina, de siete jóvenes estudiantes de entre 16 y 18 años, en su mayoría militantes o ex-militantes de la Unión Estudiantil Secundaria (UES), que demandaban en la ciudad de La Plata el Boleto Escolar Secundario (BES), que había sido suprimido por el gobierno militar. El testimonio de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes, ha sido fundamental para la reconstrucción y denuncia de estos hechos.

 

 

 

 

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A pesar de la noche, los lápices siguen escribiendo

El 16 de septiembre de 1976 diez estudiantes secundarios de la Escuela Normal Nro 3 de la Plata son secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil. Tenían entre 14 y 17 años. El operativo fue realizado por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejercito y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, que calificó al suceso como lucha contra “el accionar subversivo en las escuelas”. Este hecho es recordado como “La noche de los lápices”.

LOS ESTUDIANTES SECUNDARIOS Y LA POLITICA ENTRE 1973-1976

El arribo de la democracia en el mes de mayo de 1973, luego de un proceso creciente de enfrentamientos contra la dictadura miliar que gobernaba desde junio de 1966, trajo consigo la irrupción en la vida política y social de los distintos sectores populares que habían experimentado un crecimiento sustancial durante las luchas; entre ellos, los estudiantes secundarios.

En el movimiento estudiantil secundario se vivieron experiencias hasta ese momentos inéditas en lo referente a participación política, en tanto ésta es atendida en un sentido partidario más o menos directo.

El diario La Opinión editó en 1973 un suplemento dedicado al análisis de los fenómenos políticos entre los adolescentes. En dicho suplemento se publicaron los resultados de una encuesta que realizó el periódico entre 252 estudiantes. Se comprobó que el 30,3% de los jóvenes encuestados tenía algún tipo de participación política.

La política había impregnado el conjunto de la vida estudiantil, dentro y fuera de los colegios. Las organizaciones políticas vieron incrementado notoriamente el número de sus militantes y el grado de su influencia. Según el suplemento citado, “las tres fuerzas más importantes son, en este orden, la Unión de Estudiantes Secundarios, (UES), la Federación Juvenil Comunista (FJC) y la Juventud Secundaria Peronista (JSP)”

La encuesta de La Opinión revelaba también que en 1973 los estudiantes secundarios se inclinaban ante figuras emblemáticas de la izquierda, con la salvedad de Perón, quién asumía, para una porción amplia de los estudiantes, contornos casi revolucionarios. Pese a todo, quien encabeza la encuesta era el Che Guevara con el 67%, a continuación venía J. D. Perón con 66% y a mayor distancia, Salvador Allende con 19%; Fidel Castro con 19%; Eva Perón 17 % y Mao-Tsé-Tung con 16%.

En esta encuesta queda por demás claro que para aquélla generación de estudiantes los referentes revolucionarios y socialistas eran los que ocupaban más espacio en la conciencia estudiantil.

En aquellos años se había alcanzado un nivel de conciencia, acción y participación bastante elevados con lo cual el nivel de cuestionamiento al sistema capitalista era de por demás peligroso para la burguesía y los sectores reaccionarios de nuestro país.

EL GOLPE DE 1976

En la historia de nuestro país, como en el resto de América latina, los golpes de Estado siempre estuvieron al servicio de la clase dominante y del imperialismo. Pero el golpe de Estado de 1976 se podría caracterizar no tan solo como el más sangriento vivido en la historia de nuestro país, sino también como el más pro-imperialista, ya que el estado político-económico que dejó la dictadura le sirvió al imperialismo para garantizar su hegemonía en la región durante décadas.

LOS OBJETIVOS DEL PROCESO

Uno de los objetivos más tenazmente buscado por la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983 fue neutralizar a buena parte de la juventud y ganar a una porción para su propio proyecto reaccionario.

 

  La noche de los lápices (película completa) Ficha técnica

Para los que no encajaban en sus esquemas se aplicaban distintos métodos “preventivos”, desde el asesinato y la desaparición, hasta la más refinadas formas de marginación social y psicológica, pasando, claro esta, por la clásica y tradicional prisión.

Cuando asumieron en 1976 los militares consideraban que en la Argentina había una generación perdida: la juventud. Esta, por la sofisticada acción de “ideólogos” se había vuelto rebelde y contestataria.

Si bien el gobierno militar toma en cuenta la situación en la que se encontraba la juventud argentina, no fue tan obstinado como para suponer que se debía atacar a toda la juventud por igual. La política hacia los jóvenes parte de considerar que los que habían pasado por la experiencia del Cordobazo y demás luchas previas a 1973, los que habían vivido con algún grado de participación el proceso de los años 73, 74 y 75, los estudiantes universitarios y los jóvenes obreros, eran en su mayoría irrecuperables y en consecuencia había que combatirlos. Para ello utilizaron un pretexto tan obvio como falaz: se trataba de subversivos reales o potenciales que ponían en riesgo al conjunto del cuerpo social. El ser joven pasa a ser un peligro.

Al mismo tiempo, y pensando en el largo plazo, se empieza a desarrollar una estrategia que va más allá de la eliminación del “enemigo”. Se empieza a poner la mira sobre el relevo. Ahí están los estudiantes secundarios. Al momento del golpe tienen entre 13 y 18 años más de un millón de jóvenes.

EL TERROR EN LAS AULAS

Uno de los aspectos más dramáticos de la represión vivida en aquellos años fue el secuestro de adolescentes. Llegaron a 250 los desaparecidos que tenían entre 13 y 18 años, claro que no todos estudiaban. Muchos se habían visto obligados a abandonar la escuela para incorporarse al mundo del trabajo.

Pero de los procedimientos utilizados surge claramente que no se trataba de hechos aislados, sino de una investigación pormenorizada en distintas escuelas. En una entrevista concedida a un grupo de padres, un coronel de Campo de Mayo les expresó que se llevaban a los jóvenes que habían estudiado “en colegios subversivos para cambiarles las ideas”.

El 16 de septiembre de 1976, 10 estudiantes secundarios de la Escuela Normal Nº 3 de la Plata, son secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil. Todos tenían entre 14 y 17 años. El operativo fue realizado por el Batallón 601 del servicio de Inteligencia del ejercito y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, que califico al suceso como “accionar subversivo en las Escuelas”. Este hecho es recordado como “La noche de los lápices”.

 


Informe TV sobre La Noche de los Lápices (2005)

Solo tres de ellos aparecieron un tiempo después. Pablo Díaz, uno de los liberados, declaró en el juicio a las ex juntas: “Yo pertenecía a la Coordinadora de Estudiantes Secundarios de la Plata y con los chicos del colegio fuimos a presentar una nota al Ministerio de Obras Públicas”.

Levantaron chicos en algunos colegios que tenían “marcados” y enemigo era todo aquel estudiante que se preocupara por los problemas sociales, por fomentar entre los estudiantes la participación y la defensa de los derechos de los mismos.

HOY LOS LAPICES SIGUEN ESCRIBIENDO.

Hoy los estudiantes secundarios están de a poco recuperando aquella tradición de lucha y defensa por los derechos a una educación al servicio del pueblo y con mayor presupuesto.

Hoy los secundarios, sector dinámico de nuestra sociedad, tienen un doble desafío, que es la de reconstruir la memoria de lucha de nuestro pueblo y la de reorganizarse para enfrentar eL calamitoso estado de nuestra educación, ya que ellos son los más perjudicados.

Bibliografia consultada: Estudiantes secundarios: Sociedad y política, Berguier, Hechker y Schifrin.

Comunicadores Solidarios – Agencia Latina de Información Alternativa, 16/09/2005

Datos: http://www.alia.com.ar, Córdoba, 15 de Septiembre de 2005

 

 

Quienes fueron los chicos asesinados

La siguiente es la nómina de los chicos asesinados. Los dos más grandes tenían 18 años.
DANIEL ALBERTO RACERO
“Calibre”, 18 años.
Hijo de un suboficial naval peronista que murió en el 73, trabajó desde pibe como mensajero. Cuando ingresó a la UES del Normal 3 de La Plata, escribió: “Encontré una trinchera para luchar por una causa justa”. Realizó labores de vacunación, recuperación de viviendas y apoyo escolar en barrios pobres y participó de la conquista del BES (Boleto Escolar Secundario). Secuestrado en la casa de Horacio Ungaro el 16/09/76 fue visto en Arana y Pozo de Banfield.
 

 


1973, Buenos Aires, marchas de estudiantes secundarios 

MARIA CLAUDIA FALCONE
16 años
Hija de un ex intendente peronista de La Plata, se sumó a la UES a poco de ingresar a Bellas Artes. Después del 73 participó en tareas de apoyo escolar y de sanidad en barrios pobres de La Plata. En el 75 participó activamente en la campaña por el boleto estudiantil. Secuestrada 16/09/76 en la casa de su abuela paterna, fue vista en Arana y Pozo de Banfield

MARIA CLARA CIOCCHINI
18 años
Alumna de colegios católicos, participó del scoutismo parroquial y en la UES de Bahía Blanca. Debido a los crímenes de la Triple A y la CNU en esa ciudad, a fines del 75 se mudó a La Plata donde se inscribió en Bella Artes y se fue vivir a la casa de Claudia Falcone. Fueron secuestradas juntas el 16/09/76. Fue vista en Arana y Pozo de Banfield.
FRANCISO LOPEZ MUNTANER
“Panchito”, 16 años.
Hijo de trabajador petrolero peronista preso durante el Plan Conintes que en el 73 se alineó con el sindicalismo ortodoxo, Panchito marchó contra la corriente familiar: era hincha de Gimnasia y militó en la UES de Bellas Artes. Junto a Claudia Falcone participó en trabajos voluntarios en barrios humildes y en la lucha por el BES en 1975. Secuestrado 16/09/76, fue visto en Arana y Pozo de Banfield.
CLAUDIO DE ACHA
17 años.
Sus padres eran trabajadores con ideas de izquierda y tras el triunfo de Cámpora participó de la toma del Colegio Nacional por su democratización. Tímido y gran lector, se incorporó a la UES luego de la muerte de Perón. Como todos, participó en las manifestaciones por el BES. Secuestrado 16/09/76, fue visto en Arana y Pozo de Banfield.

HORACIO UNGARO
17 años.
De familia comunista, en el 74 rompió la tradición familiar y se sumó a la UES del Normal N 3. Gran lector y excelente alumno, participó de la lucha de la Coordinadora por el BES. Realizaba tareas de apoyo escolar en la villa ubicada detrás del hipódromo platense. Secuestrado 16/09/76, fue visto en Arana y Pozo de Banfield.

Los chicos que sobrevivieron

Cuatro de los pibes que, entre el 16 y 17 de septiembre fueron secuestrados, lograron su libertad entre el 78 y el 80, tras estar a disposición del PEN (Poder Ejecutivo Nacional).
PABLO DIAZ
18 años.
Hijo de un docente universitario peronista de derecha, fue expulsado de un colegio católico y recaló en “La Legión”. Había militado en la UES pero en 1976 militaba en la Juventud Guevarista. Secuestrado 21/09/76. Estuvo en Arana, Pozo de Banfield, Comisaría 3 de Valentín Alsina y U-9 de La Plata (a disposición del PEN hasta

1980).
GUSTAVO CALOTTI

“Francés”, 18 años.
Egresado del Colegio Nacional de La Plata, era cadete policial cuando fue secuestrado 08/09/76. Había militado en la UES pero en el ’76 ya se había desvinculado y estaba más próximo a agrupaciones de izquierda. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y U-9 de La Plata (a disposición del PEN hasta 1979).
EMILCE MOLER
17 años. Militante de la UES en la Escuela de Bellas Artes, era hija de un comisario inspector retirado. Secuestrada el 17/09/76. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y Devoto (a disposición del PEN hasta marzo 78)
PATRICIA MIRANDA
17 años.
Estudiante De Bellas Artes, nunca participó de las luchas por el boleto estudiantil ni tuvo militancia política. Secuestrada el 17/09/76, nunca hizo la denuncia. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Valentín Alsina y Devoto (a disposición del PEN hasta marzo 78).

 

Los otros secuestrados

La Comisión Provincial de la Memoria registra varios “ensayos” de la Noche de los Lápices:
El 1 de septiembre, y tras ser interrogados por el vicerrector del Colegio Nacional de La Plata, Juan Antonio Stormo, fueron secuestrados a pocas cuadras cuatro alumnos: Eduardo Pintado, Víctor Vicente Marcaciano, Pablo Pastrana (militantes comunistas) y Cristian Krause, sin ningún tipo de militancia. Pintado logró escapar.
El 4 de setiembre fueron secuestrados Víctor Triviño, de “La Legión” (continúa desaparecido), Fernanda María Gutierrez (Liceo Víctor Mercante), Carlos Mercante (Colegio del Pilar ) y Alejandro Desío, Abel Fuks, Graciela Torrado (los tres del Colegio Bellas Artes) y Luis Cáceres (de la Escuela Técnica), los cuatro últimos militantes del GESA (Grupo de Estudiantes Secundarios Antiimperialistas).

 

El testimonio del sobreviviente Gustavo Calotti

“Aquellos días fueron para siempre: han estado los 30 años”
Fue secuestrado una semana antes de la “Noche de los Lápices”, pero se considera un sobreviviente de esa jornada. Para él, la historia oficial vació de contenido la verdadera lucha.
Gustavo Calotti fue detenido el 8 de setiembre de 1976, una semana antes de la Noche de los Lápices, pero nunca dudó en definirse como un sobreviviente de esa noche trágica en que fueron secuestrados ocho de sus antiguos compañeros del secundario con quienes compartió, además, meses de tortura y prisión clandestina.

“El Francés”, como le decían entonces, había participado 1975 en la Coordinadora de Estudiantes Secundarios en representación del Colegio Nacional de la Plata, en uno de cuyos patios un placa evoca a sus 94 alumnos y profesores asesinados o desaparecidos en esos años.

“Se construyó una historia con el boleto estudiantil y se hizo de ésta un símbolo que vació el contenido”, dice hoy a treinta años de distancia y algo menos de vida en Francia, donde trabaja como maestro.

 

Clic en la imagen para descargar el libro La Noche de los Lápices, de María Seoane y Hector Ruiz Núñez,  en formato pdf (Mediafire, 13,8 mb)Descarga de 4shared 

“En ningún interrogatorio se mencionó el boleto. Nos detuvieron por militar en organizaciones populares; lo que queríamos era hacer la revolución”, asegura.
En sus vacaciones de este año viajó a Argentina para testimoniar en el juicio al ex jefe de investigaciones Miguel Etchecolatz, reconocer su lugar de detención en el Pozo de Quilmes y, como siempre que está en La Plata, visitar a los amigos y recordar a sus compañeros que ya no están, y que son muchos.
“Aquellos días fueron para siempre, han estado los treinta años”, dijo evocando su cautiverio, que se inició en la jefatura de policía platense, donde cumplía tareas administrativas como cadete policial.

“Las grandes manifestaciones por el boleto estudiantil fueron en 75. En ese entonces yo militaba en la UES con Claudio de Acha, que fue secuestrado la Noche; con Adela Segarra, que ahora es senadora provincial, y con Rubén Scaramilo, que desapareció un año más tarde. En el 76 ya estaba en otro ámbito”, relató con la minuciosidad de quien no quiere equivocar detalle.

¿Porqué se considera un sobreviviente de la Noche?
Yo siempre digo que no hubo una noche sino muchas, y que no fueron seis los desaparecidos sino muchos más. Y que también sobrevivimos muchos otros. La versión de la película es un recorte en el que el símbolo vació al contenido.


El 16 de septiembre será recordado a partir de 2006 como el “Día Nacional de la juventud”
¿Cuál sería ese contenido?
Yo empecé a militar a los 14 años, el año que mataron a los 22 guerrilleros en Trelew y que volvió Perón. Nosotros éramos producto de ese proceso: militantes populares, no del boleto estudiantil, queríamos hacer la revolución. En el relato “oficial” ni siquiera están los que dirigieron la luchas por el boleto.
¿Quiénes fueron?
Quiero nombrar a “Patulo” Rave, que fue el alma mater del UES de La Plata y lo mató la Tripe A en diciembre del ’75 colgándolo de un puente. Después desaparece Abel Vigo, “Homero” y años más tarde, Alfredo Reboredo. Ellos no han tenido una fecha de homenaje. Tampoco los chicos secuestrados el 4 de setiembre del ‘76 en la puerta del Colegio Nacional.
¿Cuál era su relación con los chicos de La Noche?
La militancia, aunque yo ya hubiera egresado. A mi me detiene el comisario Luis Vides, “Lobo”, en la jefatura, donde yo era cadete. Me llevan a Arana y me torturan pidiéndome nombres pero nada del boleto. Allí había algunos secundarios que yo conocía, como Claudio de Acha y Horacio Húngaro. También cambié algunas palabras con Claudia Falcone, a quien yo no conocía pero me acuerdo que lloraba. Después nos trasladaron y ya no supe de ellos.

¿A dónde lo llevaron?
El 23 de setiembre nos cargan en dos camiones. En el que iba yo fue al Pozo de Quilmes. Allí estábamos Emilce Moler y Patricia Miranda, secuestradas la noche del 16 y Victor Treviño, “chupado” a comienzos del mes y que luego desapareció. Al mes nos llevaron a la comisaría 3 de Valentín Alsina y allí nos encontramos con Walter Docters, que había militado en el secundario y luego se había recibido de policía, y a Nilda Eloy, que había estado en la Coordinadora. Luego llegó Pablo Díaz con José María Novielo. A todos nos blanquearon el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, pero seguimos presos a disposición del PEN un año más.

¿Qué es lo que más recuerda de esos días?
Todos los que sobrevivimos nos acordaremos para siempre de ese 21 de setiembre del ’76 en Arana. Nos sacaron de la celda para lavarlas, nos pusieron de rodillas con los ojos vendados en un patio y nos sacaron por un rato las ataduras de las manos. Nos dieron ñoquis y nosotros pensábamos en los compañeros que estarían festejando en Pereyra Iraola. Pero, la verdad, aquellos días fueron para siempre, han estado los treinta años.

 

[La ilustración pertenece a Ricardo Ajler]

Publicado en http://www.elortiba.org/lapices.html

 

“Los jóvenes se encargaron de que sus lápices sigan escribiendo”

Publicado el 16 de Septiembre de 2010

 

Ocurrió en septiembre de 1976. Y sigue ocurriendo en septiembre de 2010. La semana de septiembre del ’76, los esbirros de Ramón Camps decidieron bautizar La Noche de los Lápices a la cacería de estudiantes secundarios de entre 14 y 17 años, en la ciudad de La Plata. Con premeditación eligieron que la noche más cruel de esa semana comenzara el 16 de septiembre, porque la persecución era sobre todo a los estudiantes de la UES, los secundarios peronistas. El 16 de septiembre de 1955 había sido el día de gloria de la restauración conservadora, cuando derrocaron a Perón e iniciaron con esa violencia contra un gobierno constitucional, elegido democráticamente, un ciclo de represión y resistencia que sumió a la última parte de nuestro siglo XX en las formas más brutales de violencia política.
A los jóvenes secuestrados durante el operativo de La Noche de los Lápices los llevaron a dos campos de concentración: el Pozo de Arana y el Pozo de Bandfield. Del Pozo de Arana sobrevivió Emilce Moler. Del grupo del Pozo de Bandfield sólo sobrevivió Pablo Díaz. Recuperada la democracia, Emilce dio su testimonio y luego Pablo Díaz testificó en el juicio a las Juntas Militares, en 1985. La dictadura intentó justificar esa cacería considerando “subversivos”, “enemigos peligrosos”, a nuestros jóvenes. Ellos no sólo luchaban por conseguir el boleto estudiantil, sino por organizarse para defender los derechos de la educación pública, libre y gratuita. Han pasado 34 años de aquella Noche de los Lápices. La democracia ha reparado desde la historia, y con la condena a los asesinos de los adolescentes, parte de las heridas. Como periodista y ciudadana argentina, jamás se me ocurrirá decir que estoy harta de hablar de la dictadura. Porque ese crimen cometido entonces aún permanece. María Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Claudio De Acha, Daniel Racero, Francisco López Muntaner nunca aparecieron. Los argentinos le debemos una tumba, una flor, aunque los jóvenes se encargaron ya de que sus lápices sigan escribiendo.

Extraído desde http://tiempo.elargentino.com/notas/los-jovenes-se-encargaron-de-que-sus-lapices-sigan-escribiendo

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Internan en Hospital de Nueva Imperial a menor Luis Marileo, PPM en huelga de hambre.

 COMUNICADO PUBLICO 15 de septiembre 2010 

Declaramos a la opinión pública nacional e internacional que el menor Luis Marileo Cariqueo, Prisionero Político Mapuche en Huelga de Hambre, desde hace 14 días, ha sido trasladado al Hospital Intercultural de Nueva Imperial, en horas de esta tarde. Según las palabras de Ximena Oñate, Directora de dicho Servicio de Salud, el diagnostico será dado a conocer el día 16 de Septiembre, a partir de las 10.30 am. Al respecto de estos últimos hechos, declaramos lo siguiente: 

Kiñe: que al momento de llegar las personas más cercanas del menor, al centro asistencial, se le negó la posibilidad de comprobar su estado, personalmente. En este sentido se comprobó que durante la hospitalización del menor, no estaba presente ningún personal de SENAME, entidad que resguarda su integridad física y psicológica, mientras dure su prisión preventiva, dejándolo en manos solo de Gendarmería de Temuco. 

Epu: respecto a la restricción de visitas, al solicitar ver directamente el estado del menor, para dar a conocer a las familias el estado real de su salud, considerando la confianza que los familiares ponen en estas personas (coordinadoras de la huelga de hambre de los menores de la cárcel de Chol Chol),y a su vez, por la desconfianza que existe sobre estas instituciones dependientes del Estado, la Directora Ximena Oñate, señaló que la decisión estaba en manos de Gendarmería, mientras que, Gendarmería y SENAME, señalaron que la decisión emana del centro asistencial. En este sentido, queremos dar a conocer que a partir de estas contradicciones, Luis Marileo se encuentra en una situación similar a un secuestro. Rodeado de un confuso ambiente de desinformación.

Küla: dado estos hechos, nos cuestionamos los dichos de Lorena Ormeño, Directora del CIP CRC de Chol Chol y Claudia de la Hoz, Directora Regional de SENAME, quienes han manifestado su permanente preocupación por la integridad de los menores prisioneros políticos Mapuche, sin embargo no se han manifestado de manera presencial o moral en relación a esta desinformación, manteniendo a la familia con una preocupación permanente sobre el real estado de salud de Luis. 

Meli: Comunicamos que nuestro Hermano sigue el huelga de hambre, aceptando solo líquidos por parte del Hospital Intercultural de Nueva Imperial.

Agradecemos a nuestros lamgen que esperaron la llegada de Luis al centro asistencial, expresando su solidaridad y el repudio al lento accionar del Gobierno en relación a las justas demandas de nuestros hermanos que llevan 66 días en huelga de hambre. Invitamos a todos nuestros lamgen a movilizarse, manifestando el apoyo a todos los Presos Políticos Mapuche. 

Coordinadoras y amigos de los menores Presos Políticos en Huelga de Hambre.

 
 

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