Manual para destruir la educación pública: el presupuesto de educación

10 de nov, 2010


Si yo fuera un Ministro de Educación de derecha, y me propusiera socavar de manera profunda la educación pública haría lo siguiente.

Antes que nada consideraría los distintos niveles educativos, y los distintos espacios sobre los cuales el MINEDUC tiene poder, de modo de generar un efecto estrangulador integral. Literalmente le quitaría el oxígeno al sistema de educación público tal cual una serpiente constrictora estrangula a su presa con su presa.

Ya en la cancha chica, partiría apuntando mis dardos hacia el Sistema de Protección Preescolar que edificó el gobierno de Michelle Bachelet. Que me mejor que cortar los recursos para la ampliación de la red de jardines infantiles. Me bastaría saber que en los quintiles más bajos la cobertura sólo alcanza a un 32% de la población. Sería un golpe robusto a esa izquierda retrógrada que quiere quitarles a las madres el derecho de cuidar a sus propios niños en sus primeros años de vida.

En segundo lugar generaría distintas estrategias para acortar la vida útil del sistema de educación municipal. Dado que se ha vuelto tan popular el tema de la formación de directores aprobaría fondos para fortalecer este espacio formativo, sin embargo no pondría barreras para que estos nuevos directores, nuestros nuevos directores de elite, migraran a los colegios particulares subvencionados. Claramente no sería de mi agrado (recuerden que sigo siendo un ministro de derecha) que mi inversión terminara en establecimientos municipales, carcomidos por los grupos de interés y la política. Respecto a la formación de docentes, quitaría fondos para la formación continua. Los profesores nunca han sido muy gentiles con la derecha, yo tampoco seré gentil con ellos.

Respecto a los dineros de la Ley de Subvención Preferencial (SEP), quizás uno de los logros más importantes de la Concertación en impacto del rendimiento de los alumnos más vulnerables, haría vista gorda a la promesa de campaña de duplicarla en los cuatro años de gobierno y realizaría un modesto aumento dentro de la ley de presupuestos.

 

En el ámbito de la educación técnico profesional, y a sabiendas que un 45% de los alumnos de educación media en establecimientos públicos optan por esta opción, y que un 60% de estos alumnos pertenecen a los quintiles 1 y 2, reduciría todos sus programas asociados.

Por último, y casi de manera burlesca, destinaría más de un tercio del presupuesto para la reconstrucción, pero ojo, no la destinaría a las escuelas y liceos municipales, las concursaría exclusivamente entre los colegios particulares subvencionados. También me daría el gusto de disminuir los recursos de infraestructura de los municipales.  Esa plata generalmente es mal gastada y los privados siempre han sido mejores para administrar los recursos de todos los chilenos.

Cambiando de rubro, y mirando a la educación superior. Tomaría dos decisiones iniciales. Primero disminuiría los recursos del Fondo Solidario y aumentaría los del Crédito con Aval del Estado (la tasa del segundo es significativamente mayor a las del primero). Por otro lado abriría una seria de fondos concursables para la innovación y el desarrollo. Aquí pondría a competir a las universidades privadas y a las públicas haciendo como si estuvieran en igualdad de condiciones para dar la pelea. Como tengo claro que en la práctica la cosa no es así sería una carrera ganada, más fondos para el sistema de educación privado.

Entre otras, estas son las acciones que yo realizaría si fuera un ministro de educación de derecha, asfixiar al sistema de educación público hasta dejarlo sin aliento.

Terminando con esta sátira y poniéndome un poco más serio (he dejado de ser el ministro de derecha), informo que cada una de estas acciones son las que se han puesto en marcha mediante el envío de la Ley de Presupuesto del Gobierno de Sebastián Piñera al Congreso. Aquí sólo se entrega una mirada integral al impacto que podría llegar a tener la aprobación de un presupuesto de la nación de estas características. A modo de justicia el presupuesto tiene un par de aciertos que es bueno destacar. En primer lugar se hacen reales las becas de pedagogía… y en segundo lugar, bueno la verdad es que no hay mucho más.

Muchos hablan de un gobierno de excesivo pragmatismo, que se moverá a donde más caliente el sol. La ley de presupuesto 2011 es una prueba clara de que el escenario es un poco más complejo, y que en los espacios más significativos para el futuro del país, las ideologías constitutivas de la derecha chilena comienzan a asomar.

 

 

Artículo publicado en:

http://blog.delarepublica.cl/2010/11/10/manual-para-destruir-la-educacion-publica-el-presupuesto-de-educacion/

 

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