Archivo diario: 9 enero, 2011

La Batalla de los Sentidos (Comunicado Juan Aliste Vega)

5
enero
2011

“Los campos de concentración y exterminio creados con la desquiciada intención de destruir vidas, mentes y físicamente”.

Parece un párrafo del pasado, de alguna guerra en blanco y negro, guión de otros tiempos, disociado de un presente cuyo norden social es ejemplar.

La democracia funciona y la cárcel es uno de los pilares donde se sustenta el estado, consecuencia de un sistema injusto y profundamente desigual. La representación y el reflejo cruel de un modelo represivo aplasta al pueblo pobre, encarcelándolo, haciéndolo prisionero para su control y exterminio.

Todo huele a cárcel, no sólo al hedor de la prisión, también las calles, sus escaleras, las cámaras, el micro, el metro, el liceo, la universidad, el trabajo, los hospitales; todo un modelo incrustado, legitimado, impuesto.

Lo nuevo llega de la mano de la democracia de los ricos, amparados en un discurso-estrategia que criminaliza y estigmatiza la pobreza. La delincuencia y el rentable negocio de las cárceles se posesiona de los nuevos tiempos políticamente. El estado represor, perpetuador del status quo que garantiza extrema miseria y extrema riqueza, responde con más represión y más cárceles, concesiones privadas en estructura y funcionamiento.

La cárcel es entonces un negocio redondo, es más rentable que la inversión del estado en vivienda o educación. Un preso es una inversión segura en lo económico y un laurel en lo político, así la concesión en manos de privados hace prósperos empresarios a aquellos que lucran con crueldad, con las vidas de los pobres, con la garantía de recibir un pago fijo y sin retraso por cada preso encerrado en sus modernas mazmorras. En Chile los presos somos producto abundante para las hienas del empresariado.

Sus métodos y la batalla de los sentidos

El aislamiento como arma de venganza, trato inhumano y degradante. Manejan a la perfección sus efectos letales (tienen expertos en medicina y sicología que lo afirman). La máxima seguridad es una cárcel dentro de otra cárcel, donde el siniestro juego de los sentidos y sensaciones lo dan por ganado de antemano, controlando al máximo las posibilidades del cuerpo y la mente: apuntan a la destrucción lenta de los convicciones, de las ideas, de nuestras rebeldías y sueños, de nuestras alegrías, amores, de nuestra vida.

El aislamiento es una forma enmascarada y vil del estado para aplicar la pena de muerte, condena que se hace efectiva cada vez que un preso muere, lo constatamos con la cruda, triste, enterrada, oculta cifra de un preso muerto por semana en las cárceles de este país.

Toda muerte en una cárcel es un crimen impune, cuyo responsable ineludible es el estado, su gobierno de ricos, y su herramienta de control social, sistema criminalizador de pobres, así generan las condiciones para que esto suceda.

Un encuentro internacional sobre los derechos humanos realizados en Holanda en diciembre del 2022, concluye que: “El aislamiento es una de las formas más extrema de represión, algo comparable con la tortura física o el asesinato, un medio para destruir las ideas en general y las políticas en particular, una tortura blanca concebida para eliminar al preso”.

Los aspectos del desquite y el ensañamiento también son parte del sustento de la aplicación del aislamiento por el sistema penitenciario, la venganza de la máquina de dominación contra los que luchan, los que se resisten y rechazan la sumisión.

Ahora dotemos de piel y tacto lo que antes describimos en palabras y conceptos, démosle calor a lo que puede ser un mero discurso:

Estuve encarcelado 12 años, luego controlado por el sistema de libertad vigilada, casi seis años más, hasta que asumo la clandestinidad, luego de tres años en esta condición soy capturado en argentina y trasladado bajo un secuestro que reeditó las prácticas del plan Cóndor a Chile. En la actualidad estoy siendo juzgado por la fiscalía militar y la justicia civil. Escribo estas líneas recluido al interior de la Cárcel de Alta Seguridad, el CAS, y a su vez en una sección especial denominada Máxima Seguridad, el MAS. Aquí permanezco encerrado 22 horas diarias en un paralelepípedo de cemento y fierro cuya base mide 2×3 metros, todo blanco, tiene wáter, ducha, luz artificial y una radio.

Tengo una hora bajo el cielo de un lugar al que difícilmente se le puede llamar patio, superficie de 6×5 metros rodeada de murallones de hormigón. Accedo dos y media hora por semana a una visita directa con un ingreso máximo de cinco personas, sólo familia, esta instancia se lleva a cabo en un estrecho pasillo subterráneo que gotea aguas del desagüe del primer piso. Vivo en la planta baja de este complejo, completamente solo, a pesar de que hay 8 celdas de similares características, éstas se mantienen vacías desde que estoy aquí, el pasillo tiene 4 cámaras, soy custodiado las 24 horas, en turnos de 8 hora 3 gendarmes tienen la dedicación exclusiva a mi vigilancia. El allanamiento es constante cada vez que entro y salgo de la celda. Todo tipo de cartas o información debe ser autorizada, tanto la que entra, como la que sale, nuestras cartas de amor, amistad o hermandad son escaneadas y almacenadas. Todo libro que reciba debe ser original (nada de fotocopias, ni separatas, ni ediciones autónomas o piratas), los utensilios todo de plástico, la comida está restringida a tres frutas, los colores que puedo usar para imprimir las imágenes presentes en mis recuerdos o a mi imaginación son limitadas al marfil, los grises y negros, los olores se restringen al de humedad y más humedad.

Los allanamientos de las visitas son excesivos y fuera de norma, nuestros cariños, alegrías, lágrimas, besos, caricias de amor son observados y controlados a través de cámaras y oídos atentos de gendarme en el maloliente pasillo. A este aislamiento se suma la imposibilidad de hacer el amor con mi compañera, esta es la única cárcel de Chile que no tiene visitas conyugales, nos anulan la capacidad de amar. Así también éste enfurecido castigo trasciende a nuestros hijos, ya que los espacios no presentan la mínima condición digna, ni siquiera higiénica para adultos, aún menos para los niños, nuestros adorados hijos.

HOY HABLAN DE NOSOTROS

Acerca de los hecho del 8 de Diciembre

Cadena nacional, radios que interrumpen sus clásicos, Televisión pone pausa a los créditos de consumo a la navidad de mercado, a sus rostros y tetas.

La portada de los diarios no trae la foto de la copa libertadores.

Hoy hablan de nosotros, los pobres, los marginados. Internet se copa de imágenes, el mundo se entera de que en Chile no solo hay mineros, las páginas del mundo nos sitúan dentro de los 3 primeros.

Hoy hablan de nosotros hasta en nombre de dios y no solo de uno, está el dios presidente, el ministro, el dios especialista.

Hoy hablan de nosotros los pobres, los desadaptados, aún no salía el sol y la sonrisa desquiciada de los carceleros coronaba su posición pestilente al servicio de los ricos, sus carcajadas, su actitud fueron combustible que potenció las llamas, infierno que calcinaron de forma cruenta la vida de 81 padres, hijos, hermanos, parejas.

Esta vez no hubo ningún rescatista, esta fueron 81 vidas.

Hoy hablan de nosotros los pobres, los presos de chile.

Juan Aliste Vega

Subversivo encarcelado por

el gobiernos de los ricos

 

 

Publicado en:
http://hommodolars.org/web/spip.php?article3718

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La ideología del lucro

Publicado el Miércoles 25 de abril de 2007 en  sección opinión de La nación

 

 

Da
para concluir que la prioridad de la derecha chilena no es el bien
común ni la justicia social, sino autoperpetuar sus privilegios.

            
			
            
            

María Elena Andonie

 

 

 

El lucro se define como “ganancia o provecho que se obtiene de algo, especialmente de un negocio”. Educar significa “perfeccionar las facultades intelectuales, morales y cognitivas de una persona”. Esto hace dudar del término “mala calidad” educativa. Ya que si la enseñanza es “mala”, no es educación. Demás está recordar que éste es un derecho fundamental y, por tanto, debiera ser gratuita y buena para todos. Pero en Chile la educación, como muchos otros ámbitos, tiene algo peculiar. Se ha instaurado en el imaginario colectivo que para que sea “de calidad” debe ser pagada. Y muy bien. Digámoslo sin rodeo. La educación ha pasado a ser un gran negocio y un gran privilegio. El alumno es un cliente. El lucro parece ser lo único que motivaría y aseguraría la eficacia de este derecho. Sin negocio, no hay educación.

De ahí que para el 90% de los niños y jóvenes chilenos ese derecho bien otorgado sea prácticamente inalcanzable. Y para no más del 10% privilegiado que acude a la educación particular pagada, no constituya problema. No es difícil comprender por qué esa elite política y económica siente un rechazo visceral a poner término al lucro en la enseñanza. Amenaza sus privilegios. El tema es defender el modelo de libre mercado que los perpetúa en el poder político-económico. Se explica así también la fobia que les genera el fin de la “selección” de alumnos o la no discriminación por el miedo al menor atisbo de “mezclarse” con los pobres.

La derecha que hace poco apareció apoyando a los “pingüinos” que demandaban el cambio de la LOCE, la misma que emplazaba a la Presidenta y la culpaba por la educación de “mala calidad”, entró en pánico con el proyecto de Ley General de Educación. La posible intervención del Estado y el fin del lucro la indujo a una “campaña del terror”. Hemos escuchado que es un “desastre universal”, la “ideologización de la educación”, “la iniciativa de mayor gravedad de Bachelet”, “atentado a la libertad de enseñanza”, “expropiación”, “lucha de clases”. También que “Bachelet está gobernando con el “libro rojo de Mao Zedong”, que estamos retornando a la ENU del Gobierno de Allende. Y para rematar, que “este Gobierno tiene bien merecido su desprestigio internacional”.

¿Acaso esta elite no sabe que en los países más desarrollados (Finlandia, Japón, Australia, Suecia, Corea del Sur y muchos más) la educación es del más alto nivel y es completamente estatal, sin fines de lucro? ¿Que los adultos que quieren estudiar en la universidad son subsidiados por el Estado para que estudien con la tranquilidad que se merece cada ser humano? ¿Cuál es el problema de la injerencia estatal si se está velando por un derecho? ¿Qué importa el color -rojo, verde o azul- de la tendencia política si estamos hablando del bien común? ¿Por qué no se atreven a emplazar a esas naciones y hacer el mismo “reality show” que en Chile? Quizás porque ante la evidencia de que son un modelo de desarrollo y bienestar, saben que serían ridiculizados por todo el mundo. Da para concluir que la prioridad de la derecha chilena no es el bien común ni la justicia social, sino autoperpetuar sus privilegios mediante la “ideología del lucro”. Según ésta, nadie podría emprender actividad alguna si no está basada en la ganancia o el beneficio económico. Tal dogma instala un materialismo puro, negando la vocación. Eso que nos impele a las acciones más nobles sin otro interés que servir y hacer el bien.

Lo más grave es cómo los traumas del pasado no han sido superados ni en un lado ni en otro. El Gobierno se asusta pronto ante las escandaleras de la derecha, (así como de los grupos económicos con el royalty) y comienza a “disculparse”. Retrocede en lo poco y nada que se puede avanzar por el pánico a ser tildado de “socialista antiguo” o de “rojo”.

Tanto a la derecha -que erige templos muy costosos a Dios-, como a la izquierda -que aún se indigna con la injusticia-, cabe recordar la terminología de San Alberto Hurtado. Sin ningún complejo con Marx, en sus clamores por justicia con los más pobres hablaba de “el proletariado”, advertía sobre la “lucha de clases” y reclamaba “participación de los obreros en la propiedad y en los beneficios económicos de sus patrones”. Más actuales son las expresiones de Benedicto XVI en su reciente libro “Jesús de Nazaret”. Sin temor asegura que las naciones más ricas han “expoliado y saqueado material y espiritualmente a sus hermanos pobres”. Habla sobre el concepto de “alienación” asegurando que “Karl Marx entregó una clara imagen del hombre que ha caído víctima de los malhechores”. Y constata que a los países más pobres “en lugar de ofrecerles a Dios, les hemos traído el cinismo de un mundo sin Dios en donde sólo cuentan el poder y la ganancia”. ¿Acaso alguien sensato se atrevería a decir que San Alberto Hurtado o el Papa son comunistas o “rojos”? No. Porque ambos se refieren a una verdad irrebatible. A un mundo materialista, sin valores. En el cual el interés de muchos por construir un planeta justo y solidario está aplastado por el imperio de la ideología del lucro.

 

 

 

Extraído desde:

http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20070424/pags/20070424174450.html

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Mercado, Capital y Academia: ¿Cuál es el rol de las Universidades en Chile? –

9

enero

2011

                                                    Fuente Mapuexpress


Lo que ocurre con la Universidad Austral y su vínculo con la Empresa Forestal y Celulosa Arauco-Celco del Holding COPEC del multimillonario Angelini, uno de los principales responsables de crisis sociales y de contaminaciones ambientales en Chile, no son hechos aislados y hace pensar sobre el rol que están cumpliendo las Universidades y el desarraigo que tienen con la responsabilidad y compromiso social, con el medio ambiente, con el bien común y colectivo, sometiéndose a los intereses de depredadores grupos.

Mercado, Capital y Academia: ¿Cuál es el rol de las Universidades en Chile?  -

 

Recientemente a través de lo que publicaba Valdivia Noticias – www.valdivianoticias.cl nos enteramos que la Universidad Austral de Chile (UACh) y la Empresa Arauco (Celco) suscribieron un convenio marco de colaboración que permitirá llevar adelante iniciativas conjuntas, con énfasis en materias relacionadas con “Investigación, Docencia, Medio Ambiente y Responsabilidad Social”.

 

El acuerdo, firmado por el Rector de la UACh, Dr. Víctor Cubillos, y el Gerente General de Arauco, Matías Domeyko, permitirá, según lo difundido “el desarrollo de cuatro líneas de acción: programas de investigación y docencia; impulsar la participación de los estudiantes a través de prácticas profesionales, tesis de grado y seminarios; apoyar proyectos de extensión dirigidos a la comunidad de Valdivia y la Región de los Ríos; y la difusión de actividades artístico culturales”.

 

Como réplica a esto, también se publicaba en el mismo diario la reacción de acción por los cisnes y se señalaba “Acción por los Cisnes lamenta que la UACH diera este paso con una empresa con una imagen deplorable y que ha sido ejemplo de la mayor irresponsabilidad ambiental conocida en la región, generando acciones que han fomentado la corrupción social en la comunidad”, señaló Ximena Rosales, vocera del movimiento.

 

Agregó que “es lamentable que la UACH suscriba este Convenio con una empresa que mantiene acciones legales pendientes con la justicia nacional (acción del Consejo de Defensa del Estado) y cuyos antecedentes son conocidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y otros organismos de derechos humanos de Naciones Unidas”.

 

La vocera sostuvo que “Arauco sigue siendo la principal responsable de la mayor crisis ambiental de la región, por la contaminación permanente del río Cruces y el conflicto social que ha generado en la costa de Mehuín”.

 

Acción por los Cisnes enviará una nota al rector y al Consejo Académico para que esta casa de estudios evalúe las repercusiones que este Convenio marco puede generar para la imagen y reputación corporativa de la principal universidad de la región.

 

¿Cuál es el rol de las Universidades?

 

Lo que ocurre con la Universidad Austral y su vínculo con la Empresa Forestal y Celulosa Arauco-Celco del Holding COPEC del multimillonario Angelini, uno de los principales responsables de crisis sociales y de contaminaciones ambientales en Chile no son temas aislados, son frecuentes y hace pensar sobre el rol que están cumpliendo las Universidades como ha venido ocurriendo en el centro sur, a modo de ejemplo, con la Universidad de Concepción, la Universidad de la Frontera de Temuco, entre otras.

 

Cabe mencionar que los costos del sistema universitario en Chile para optar a una carrera profesional son absolutamente desproporcionados, mercantilizados, de consumo y de enormes gastos a las familias, muchas de las cuales entran a una enfermiza forma de endeudamientos que dura gran parte de sus vidas. Entonces, ¿Porqué una Universidad en Chile debe depender para su investigación, participación y desarrollo para su estudiantado de una vil empresa que tanto daño ha causado a los territorios?

 

Es escandalosa la realidad que se vive con respecto a las posibilidades de acceder a la educación en comparación a muchos otros países donde el acceso es gratuito, libre y con Universidades que obedecen verdaderamente a un sistema democrático y de un conocimiento positivo para la construcción de mejores sociedades.

 

Considerando el nivel de ingresos que reciben las Universidades públicas (que en estricto rigor son privadas), es de suponer cierto nivel de autonomía para su actuar y de un importante rol y compromiso social, sin embargo, las Universidades “públicas” en Chile son reproductoras de las formas del estado, es decir, capitalistas – neoliberales, patriarcales, coloniales y también, racistas, que obedecen a un centralismo que es controlado por intereses de ciertos grupos económicos ideologizados.

 

 

Se ha señalado que la Responsabilidad Social de las Universidades se debe presentar como un desafío en las academias, dado que este concepto implica que los centros de educación superior se comprometen no sólo a formar buenos profesionales, sino también personas sensibles a los problemas de los demás en lo social, en lo colectivo, comprometidas con el desarrollo de su país, la democracia, el respeto al medio ambiente y enfrentar la inclusión social de los más vulnerables ante las enormes brechas de desigualdad.

 

La buena teoría señala que se podría plantear una universidad comprometida, independiente, plural, abierta e integradora, vinculada a lo local, pero sin dejar de dimensionar lo global, que contribuya al bien común colectivo, a la diversidad, desde la plena responsabilidad de servicio. Esa teoría muestra que las universidades son motores de la economía del conocimiento, pero están al servicio de los objetivos humanos y culturales de la sociedad.

 

Sin embargo hemos visto que este rol “social” en las Universidades en Chile son aspectos marginales, sin incidencia, sin práctica. Son el patio trasero de los campus donde el compromiso por el bien común, el bien colectivo, el interés de las mayorías, son solo retóricas y eufemismos para la línea rectora de las academias y que chocan ante una enorme muralla de estructuras rígidas, levantadas por la visión del individualismo, los egos, el cúmulo insaciable del capital para los poderosos y la reproducción de las desigualdades y las discriminaciones.

 

Es realmente perturbador, antiético, contra toda moral, ver el nivel de sumisión y complicidad de Universidades públicas con grandes empresas en Chile, de multimillonarios que tienen miles y miles de millones de dólares a su haber, que han saqueado las arcas y bienes del Estado, que han sido Pro Golpistas, que financian candidaturas y Partidos Políticos y Controlan la Prensa en Chile, por ende la libertad de expresión y quienes, ni siquiera son capaces de restituir mínimamente los daños causados, por el contrario, sus aportes van condicionados para seguir fortaleciendo sus modelos depredadores, sobre explotadores.

 

Ejemplos sobre esto hay muchos con relación al rol de las Universidades: Investigación, ciencia, docencia, estudios a favor de industrias forestales, de celulosa, agro industria, pesca industrial, pisciculturas, minería, que son actividades que atentan contra las economías locales, la agricultura, la soberanía alimentaria, el turismo, atentan a la vida rural causando éxodos, y causan a la postre, enormes repercusiones en la vida urbana.

 

Esta realidad, además de atentar contra bienes comunes, soberanías de los Pueblos y economías locales; Además de estar escoltada por acciones estatales represivas y brutales, de criminalización, judicialización y persecución política contra la protesta que reprocha estos modelos industriales, también, junto con la contaminación social causada, incrementan un enorme daño al medio ambiente. Todas estas actividades de industrias que intentan expandir, avaladas por las Universidades, causan severos impactos.

 

Falta entonces generar una discusión profunda sobre el rol de las academias, sobre su verdadero compromiso social, para sacar de la marginalidad la conciencia por los bienes comunes y colectivos llevadas a delante por estoicos académicos(as) e investigadores(as), aún minoritarios, para que sean temas gravitantes en las visiones y misiones de vida de las Universidades y con prácticas y objetivos reales.

 

Falta entonces democratizar estas escuelas que deben contribuir a la justicia, al buen vivir y al respeto de las diversidades y los derechos en estos territorios, para que realmente sean Universidades y de conocimiento y no una mera empresa mercantil o fabricas de consumo descartable como en su generalidad han venido siendo hasta ahora.

 

Partamos entonces por sumarnos al reproche de este tipo de convenios como el de la Universidad Austral con Arauco – Celco y al de muchas otras que de manera rastrera y prostituida vienen ejerciendo en desmedro de los intereses de las grandes mayorías.

 

 

 

Por Alfredo Seguel

Integrante colectivo Informativo Mapuexpress y del Grupo de Trabajo por Derechos Colectivos

 

Extraído desde    http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=6413

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